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Suspensión parcial no frena las consecuencias del impuesto al patrimonio: Fenalco

  • La decisión de la Corte, aunque introduce algunas exclusiones relevantes, no corrige los graves problemas estructurales de un impuesto que consideramos altamente inconstitucional y perjudicial para el tejido empresarial del país
  • En  un  entorno  caracterizado  por  altos  costos  laborales,  elevada  carga tributaria, inflación y tasas de interés altas, este impuesto incrementa el riesgo de descapitalización empresarial, comprometiendo la sostenibilidad de las compañías y afectando la actividad económica en general
  • FENALCO  hizo  un  llamado  al  próximo  gobierno  y  al Congreso para que adopte un compromiso claro con un escudo fiscal que proteja la inversión, evite la imposición de tributos confiscatorios y garantice un entorno en el que las empresas puedan operar con un mínimo vital que asegure su sostenibilidad


El  presidente  de  FENALCO,  Jaime  Alberto  Cabal,  expresó  su  preocupación frente a la reciente decisión de la Corte Constitucional de suspender provisionalmente  de  manera  parcial  los  efectos  del  impuesto al  patrimonio establecido en el Decreto Legislativo 240 de 2026.


Si bien la medida excluye temporalmente del recaudo a las personas jurídicas sin ánimo de lucro, como universidades, edificios, centros comerciales y conjuntos sometidos a propiedad horizontal, y a las empresas en proceso de liquidación,  mantiene  intacta  la  obligación  para  las  personas  jurídicas  con capital superior a 10.474.800 millones de pesos. Asimismo, las empresas prestadoras   de   servicios   públicos   que   no   se   encuentren   en   zonas   de emergencia invernal seguirán obligadas a pagar este impuesto, lo cual inevitablemente se podría trasladar a las tarifas que deben asumir todos los colombianos.


“La decisión de la Corte, aunque introduce algunas exclusiones relevantes, no corrige los graves problemas estructurales de un impuesto que consideramos altamente inconstitucional y perjudicial para el tejido empresarial del país”, afirmó el vocero de los comerciantes.


Se insiste en que “se instrumentaliza el estado de emergencia para resolver un problema estructural de financiación estatal”. En un contexto en el que surgen constantes  cuestionamientos  sobre  el  manejo  de  los  recursos públicos, no resulta lógico,  ni  justo trasladar  la  carga  a  los  empresarios para compensar deficiencias  fiscales  de  una  administración  percibida  como  cada  vez  más

descuidada, derrochadora y con serios señalamientos de corrupción.


De igual forma, según FENALCO, “el impuesto carece de conexidad material directa con la crisis declarada”, puesto que el Decreto no establece un cálculo claro  de  los  recursos necesarios para  atender  la emergencia, lo que impide identificar con precisión el destino de los fondos recaudados.


El líder gremial, también advirtió que “el decreto no supera el juicio de necesidad”, en la medida en que no demuestra la inexistencia de mecanismos ordinarios para atender la situación fiscal. La negativa del Congreso a aprobar una ley de financiamiento no constituye una imposibilidad jurídica, sino una decisión democrática que debe ser respetada.


“Adicionalmente, el impuesto al patrimonio es confiscatorio, ya que grava una manifestación estática de riqueza sin considerar los resultados y la liquidez real de las empresas contribuyentes. La aplicación de tarifas entre el 0,50% y el 1,6% sobre una base patrimonial no líquida puede generar cargas significativas para empresas cuyo capital está invertido en activos productivos. En estas condiciones, la única forma de cumplir con la obligación tributaria puede ser la enajenación de activos, afectando directamente la estructura productiva”.


En un entorno caracterizado por altos costos laborales, elevada carga tributaria, inflación y tasas de interés altas, este impuesto incrementa el riesgo de descapitalización empresarial, comprometiendo la sostenibilidad de las compañías y afectando la actividad económica en general.


“Bajo las condiciones actuales, este tipo de medidas pone en riesgo la inversión, el empleo y la estabilidad económica del país”.


Finalmente, Jaime Alberto Cabal, hizo un llamado al próximo gobierno al Congreso  para  que  adopte  un compromiso  claro  con  un escudo fiscal que proteja la inversión, evite la imposición de tributos confiscatorios y garantice un entorno  en  el  que  las  empresas  puedan  operar  con  un  mínimo  vital  que asegure su sostenibilidad.


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