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“Es un impuesto al tendero, es un impuesto al barrio y es un impuesto a los ciudadanos de menores ingresos”

FENALCO advierte sobre los efectos de los impuestos saludables en las tiendas de barrio, el empleo y la economía de los hogares.


El impuesto a los productos ultraprocesados y las bebidas azucaradas no solo representa una carga para los tenderos: también impacta la economía de los barrios, el empleo y el bolsillo de los colombianos de menores ingresos. Así lo expuso Cristian Stapper, vicepresidente ejecutivo de FENALCO, durante su participación en el Gran Foro SEMANA 2026, en un panel dedicado a debatir los efectos de los mal llamados "impuestos saludables" en el consumo, la salud pública y la actividad económica.


Junto a Martha Patricia Ruiz Antxón, embajadora de México en Colombia; Andrés Vecino, investigador de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, y Omar Eduardo Galindo, docente de la Universidad Santo Tomás, Stapper cuestionó la efectividad de estos gravámenes y sus consecuencias económicas y sociales.


“Lo que sí demuestra es que es un mecanismo efectivo de recaudo”, afirmó al referirse a la falta de evidencia concluyente sobre su impacto en la transformación de los hábitos y la salud de los colombianos. Para el vicepresidente de FENALCO, si el propósito de estos impuestos es modificar conductas y no simplemente recaudar, su evaluación debe considerar criterios de equidad y justicia tributaria.


Las cifras expuestas durante el foro dimensionan esta preocupación: el 82 % de los ingresos de las tiendas proviene de los estratos más bajos y el gravamen afecta 2,8 veces más a una persona de estratos bajos que a una de estratos altos. Además, las tiendas de barrio representan 1,8 millones de empleos formales en Colombia y más del 90 % de las familias que viven de estos establecimientos tienen en ellos su única fuente de ingresos.


El vicepresidente también destacó que la mayoría de las tiendas están encabezadas por mujeres cabeza de hogar, con un promedio de edad de entre 43 y 44 años. Por eso, advirtió sobre las consecuencias que tendría la pérdida de estos negocios para el empleo y el sustento de miles de familias. “De manera que no es solo la magnitud, sino la población objetivo”, enfatizó.


Para FENALCO, proteger la salud pública no puede significar desconocer la realidad económica y social de las tiendas de barrio. La discusión debe contemplar los efectos de las cargas tributarias sobre los pequeños comerciantes, la competitividad, el empleo y los consumidores, especialmente los hogares de menores ingresos.


Te invitamos a ver las intervenciones de Cristian Stapper, vicepresidente ejecutivo de FENALCO, en nuestro canal de YouTube.


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Fenalco pide revisar el impuesto al tendero para proteger el comercio de barrio
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