Las cenizas de los seres queridos

La incineración es un procedimiento cada vez más habitual. Es una forma de despedir a un difunto de manera diferente al tradicional entierro en los cementerios. ¿Qué hacer con las cenizas? Son muy variados los destinos que pueden tener las cenizas de los difuntos. Desde conservarlas en casa, depositarlas en un nicho en el cementerio, o esparcirlas en algún lugar especial. Guardar los restos en casa dentro de una ánfora tal vez sea la forma más conocida de conservarlos en países como los Estados Unidos (aquí no tanto por “sugerencias” de la iglesia católica), pero una nueva preferencia que va ganando terreno en los servicios funerarios consiste en utilizar joyas, que cuentan con un pequeño depósito para llevar las cenizas.
Las opciones incluyen colgantes en forma de corazón, que representan el amor por el familiar fallecido. También están las cruces y las lágrimas. Hechos en oro, plata y acero, o con la combinación de los tres, pueden estar tallados o incluir incrustaciones de piedras preciosas. La ventaja de los colgantes para cenizas es que se pueden fabricar varias unidades para ser repartidas entre los familiares. En Estados Unidos no es extraño que tras la incineración las cenizas sean esparcidas en el mar, en un río o lago que tenga algún significado para el difunto. Puede tratarse de su playa favorita o del lugar donde conoció el amor. Hay quienes prefieren que sus cenizas sean lanzadas al viento desde un puente, en el bosque o en lo alto de una montaña.
Una manera muy creativa de conservar los restos es utilizar las cenizas para mezclarlas con pigmentos a base de óleo, y realizar retratos o pinturas que tengan un gran valor sentimental. La opción artística también incluye la elaboración de piezas de barro o cristal, o mediante la aplicación de procesos químicos y alta presión para crear diamantes, aunque esto puede llegar a ser un poco caro. ¿Estaremos los colombianos preparados para dar esta clase de pasos?
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