Sobre el particular, la entidad hizo especial énfasis en el artículo 137 del Estatuto Tributario modificado por el artículo 82 de la Ley 1819 de 2016, el cual consagra que para efectos del impuesto sobre la renta y complementarios la tasa por depreciación a deducir anualmente será la establecida de conformidad con la técnica contable siempre que no exceda las tasas máximas determinadas por el Gobierno nacional, las cuales oscilarán entre el 2.22% y el 33%. 

En ese orden de ideas, la DIAN argumentó que para efectos del impuesto sobre la renta y complementarios, la vida útil es el período durante el cual se espera que el activo brinde beneficios económicos futuros al contribuyente; por lo cual la tasa de depreciación fiscal no necesariamente coincidirá con la tasa de depreciación contable.

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