Sin embargo existe  desconocimiento de lo que se ha denominado como la Cuarta Revolución Industrial , una que lleva la inteligencia artificial, los robots colaborativos, la nanotecnología y el mundo digital a la planta o a la bodega. En el panorama de la industria nacional no son  abundantes los casos de las tecnologías que promulga la Industria 4.0. Por ejemplo hay sierras que detectan la presencia de tejido humano en su perímetro de corte y detienen la operación de forma automática. En Colombia existen plantas de manufactura que vieron la luz hace más de 20 años, cuyos procesos productivos usan equipos desactualizados, lo cual complica el salto. El concepto de Industria 4.0 lleva las comunicaciones a otro nivel en las empresas: interconexión de máquinas y personas a través del envío masivo de información; digitalización de servicios gracias a plataformas que se convierten en protagonistas en el y desarrollo de aplicaciones personalizadas para cada cliente. Las máquinas están generando redes sociales propias para comunicarse entre sí, y con las personas, en una integración permitirá mayor eficiencia operativa. Es un camino que trae competitividad pero como lo advierte la Revista Suiza, editada con el auspicio de la embajada ídem en nuestro país, solo un pequeño grupo de empresas colombianas está recorriendo. Hay inversiones en las grandes pero los pequeños empresarios seguirán condenados a ver estos avances en revistas y documentales por algún tiempo. Ojalá nuestras empresas aprovechen las exenciones tributarias creadas recientemente para renovar planta y equipo.