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LOW COST, VOCABLO DE MODA

El negocio tipo low cost dejó de ser fenómeno para volverse cotidiano. Los empresarios con visión se dieron cuenta que ahí existe un mar de oportunidades y le están apostando al ofrecimiento de bienes y servicios con una magnífica relación precio-calidad. Es una tendencia universal. Y lo mejor es que el consumidor es el ganador al introducírsele a los mercados una competencia refrescante, un duchazo de agua fría a muchas empresas que viven en zona de confort. La llegada y/o el afianzamiento tan entusiasta de formatos de descuento duro en el supermercadismo, en los gimnasios, en los cosméticos, en las aerolíneas, en la confección, en los hoteles y en los restaurantes, entre otros, es una alternativa para consumidores que buscan lo básico, que quieren desprenderse de arandelas que en su opinión no ofrecen valor. El comprar en formatos de bajo costo es gratificante para ciertos segmentos de la población porque los hace sentir compradores inteligentes. Ello no significa que otros formatos vayan a desaparecer como por ejemplo, siempre habrá pasajeros que quieran viajar en primera clase y ser tratados como reyes. Algunas organizaciones han optado por desarrollar formatos tipo low cost pero sin abandonar los otros negocios. Cadenas de hoteles segmentan el mercado ofreciendo hoteles cinco estrellas pero también opciones económicas. Lo que hay que subrayar es que las oportunidades empresariales están allí, pero hay que saberlas identificar y luego lanzarse al ruedo. Adicionalmente, ésta coyuntura, caracterizada por bajo crecimiento en el consumo de los hogares, es propicia para ofrecer bienes y servicios de bajo costo pero de aceptable calidad.