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EXPECTATIVAS POSITIVAS NO SE CONSOLIDAN

En 2017 fue evidente el bajo ritmo de pulsaciones y la respiración reposada de la economía y del comercio. Para 2018 se esperan mejores señales, pero no parece haber motivos para hacer fiestas ya que el clima de los negocios y el optimismo empresarial siguen volando bajo. En febrero, según nuestra encuesta, las expectativas de situación económica para los próximos seis meses fueron iguales a las de enero y se mantienen por debajo del balance registrado en 2016. Al auscultar por qué las expectativas para los próximos meses no mejoran en forma ostensible, comerciantes líderes consultados señalaron cuatro factores que a su juicio podrían seguir adormeciendo el consumo de los hogares hasta bien entrado el segundo semestre. En primer lugar, en ciudades como Bogotá hubo un incremento muy fuerte en el impuesto predial que erosionará sensiblemente el ingreso disponible de los hogares propietarios. Segundo, los banqueros han aumentado su percepción de riesgo con respecto al crédito de consumo, lo que probablemente reducirá la dinámica del crédito a las personas, aparte de que las tasas de interés de colocación no han bajado lo suficiente en términos reales. En tercer término está el hecho de que el desempleo está aumentando y ese deterioro laboral que se palpa en las ciudades puede afectar los ingresos familiares. Y cuarto, algunos analistas comienzan a advertir que la Reforma Tributaria de 2016 será un golpe al hígado de los contribuyentes de ingresos medios al momento de liquidar su declaración de renta de 2017.