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DIAN se pronuncia sobre factura de venta y su relevancia para propósitos tributarios como prueba de ingresos y de costos

En días pasados la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) se pronunció sobre la factura de venta y su relevancia para propósitos tributarios como el documento que por excelencia constituye prueba de ingresos para el vendedor de los bienes o servicios y, de los costos o gastos para el adquirente.

Además, pone en evidencia los impuestos de competencia de la DIAN, esto es, el impuesto sobre las ventas y el impuesto al consumo, los cuales deben ser discriminados en la mencionada factura.
 

Lo anterior, en el entendido que la factura instrumenta la operación económica de venta de bienes y/o servicios y, sin perjuicio, de los requisitos que exige la norma comercial, en especial, en atención a su carácter de título valor, no riñen con los requisitos de orden tributario, dado que como se vio, los incluye.
 

Es decir, se trata de un documento cuyo contenido se encuentra claramente definido por la ley. La omisión de estos requisitos puede dar lugar, por ejemplo, al desconocimiento del documento como título valor en materia comercial, a hechos sancionables en materia tributaria, así como al eventual desconocimiento de costos y/o gastos.
 

Así mismo, la DIAN recalcó que cuando la administración tributaria local, factura un impuesto, no hace otra cosa que ejercer su potestad impositiva, al señalar al contribuyente el tributo que a su criterio procede y, sin perjuicio, que ese documento pueda utilizarse ejecutivamente, como quiera que la misma ley así lo establece. Sin que igualmente por este hecho deba entenderse corno una factura de venta.
 

La factura que expidan las administraciones tributarias locales no pierde su naturaleza de acto administrativo, al punto que debe notificarse, esto es, ponerse en conocimiento del sujeto pasivo del impuesto, y así mismo es ejecutable. Sin perjuicio que, por efectos de la misma ley, pierda esa fuerza, si el contribuyente se aparta de la misma, caso en el cual estará obligado a declarar y pagar el tributo conforme al sistema de declaración dentro de los plazos establecidos. Aunque ello no ocurrirá en los sitios que no se cuente con este sistema, caso en el cual los contribuyentes podrán recurrir el valor determinado en la factura.
 

En conclusión, el documento que en aplicación de los sistemas de facturación establezcan las administraciones tributarias locales no corresponde con el documento que en materia tributaria y comercial se denomina factura de venta, por el solo hecho de identificarse como factura, máxime que se someta a las condiciones señaladas en esa misma disposición y, en consecuencia, no debe cumplir con los requisitos que exige el Estatuto Tributario.