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AVANCE LENTO PERO CONSTANTE

Nuestro país es como un niño: se cae, se raspa, se levanta, vuelve a caerse, pero siempre crece. Una buena y reciente evidencia de esta expresión es la contenida en el último informe sobre calidad de vida de las familias colombianas que produce anualmente el DANE. Hicimos una comparación entre los indicadores del 2008 y los del año pasado y los hallazgos son estimulantes para que en el país se continúe perseverando y buscando metas de bienestar de largo aliento. En los cuadros adjuntos se ilustra el progreso reciente en indicadores sobre calidad de vida. Sorprende a muchos la notoria disminución del tamaño de los hogares. El 36% de los hogares colombianos está conformado por una persona o máximo dos. En Bogotá este porcentaje llega al 40%. Si bien se reduce el tamaño de los hogares, aumenta su número, lo que suena a música hermosa para centenares de negocios como el inmobiliario, artículos para la dotación del hogar, colchones, vehículos, electrodomésticos, productos textiles y un largo etcétera. La cobertura de la atención en salud alcanzada en Colombia la envidiaría cualquier país en vías de desarrollo. Sorprende gratamente también que en opinión de los mismos jefes de hogar, se haya reducido del 48 al 29% el porcentaje de familias que se consideran pobres. En cuanto a tenencia de bienes en el hogar continúe el avance: por ejemplo, el 64% tiene lavadora, frente al 40% registrado diez años atrás. Buena parte del aumento en la tenencia de bienes aparentemente de lujo para las familias colombianas se debe al esfuerzo de los comerciantes, que no solamente se acercan al consumidor final en términos geográficos, les ofrecen productos a precios competitivos, evitan trasladarle al precio final el aumento en los costos, sino que en no pocos casos otorgan facilidades de pago al consumidor final.