DISCURSO DOCTOR GUILLERMO BOTERO NIETO EN EL CONGRESO NACIONAL DE COMERCIANTES

 
Armenia, septiembre 14 de 2016
 
Realizamos nuestro Congreso Nacional de Comerciantes en este maravilloso departamento, por gentil invitación del Gobernador del Quindío, Carlos Eduardo Osorio y del Alcalde de Armenia, Carlos Mario Álvarez, con ocasión de la celebración de los 50 años de vida del Departamento. 
 
Mal haríamos en no realizarlo aquí, pues somos admiradores de sus habitantes y por la feliz circunstancia de que hacía muchos años, no se veía que tanto gobernador como alcalde, trabajaran de la mano.  
 
El Quindío nació como parte de una campaña de pro hombres que quisieron darle independencia administrativa a estas tierras que, desde entonces, denominamos el “Corazón Verde”. No fue una tarea fácil. Después de muchos intentos en los años 20, en enero de 1966, el Senado de la República aprobó su creación. 
 
En enero de 1999, un terremoto causó la tragedia humana más gravosa de esa década. Ni esta, ni las duras situaciones que han vivido los quindianos los han doblegado. Por el contrario, son la viva muestra de la capacidad que tienen las sociedades para levantarse. Si en algún lugar del mundo hicieran un homenaje a la resiliencia, debería ser en estas tierras. 
 
Hoy nos enorgullecemos, no solo de la producción de café y plátano, sino del giro a un turismo sostenible que aquí se ha desarrollado. Hoy, Armenia es una ciudad pujante y las carreteras de este departamento dan fe del porqué son la vitrina del Paisaje Cultural Cafetero reconocido por la UNESCO. 
 
La terminación de un conflicto de 50 años. 
 
El proceso de negociación con las FARC representó un gran reto como país. Hallar un punto de encuentro, en las posiciones que los colombianos tendrán como aceptables para el tránsito a la vida civil de este grupo guerrillero, no será tarea fácil.
 
En agosto de 2.012, cuando se dio a conocer el Acuerdo General que dio inicio a los diálogos y fijó la agenda en materia agraria, participación política, fin del conflicto, drogas y víctimas, este Gremio, por directriz de su Junta Nacional, se propuso dar a conocer los avances informados durante los 4 años de negociación y ahora, hemos venido proclamando en todas nuestras seccionales, la imperiosa necesidad de votar responsablemente, después de haberse informado, leído y entendido el contenido del acuerdo. 
 
Como lo he expresado en oportunidades anteriores, vemos con optimismo todos los esfuerzos que conlleven a silenciar los fusiles. La protección de la vida y la integridad, merece sin dudarlo, una voluntad colectiva férrea. 
 
Los comerciantes han sufrido de manera directa las acciones de los grupos ilegales. Las pérdidas de vidas, la extorsión, los secuestros y el hurto de sus bienes, fueron algunos de los hechos que tuvieron que padecer. Lo anterior  obedece a que el comercio es, quizás, la actividad económica más cercana a los colombianos.
 
Así, para consolidar el proceso, es necesario acabar con la extorsión, que ha sido uno de los principales problemas que nos aquejan. Se mantiene en dramáticos niveles y los comerciantes no sentirán los verdaderos beneficios del acuerdo logrado con las FARC, si este delito no desaparece. 
 
Hace escasos 15 días, en el Día Nacional del Tendero, donde contamos con el acompañamiento del GAULA y reunimos alrededor de 100.000 tenderos en 17 ciudades, obtuvimos información que nos permite concluir que continúan siendo extorsionados. Pero lo que más nos sorprendió, es que existen algunas de 1.000 y 2.000 pesos diarios. 
 
No puedo ocultar que hay miedos. No decirlo, sería faltar a la verdad. Con alarmante frecuencia, recibo mensajes que expresan una inmensa preocupación en torno a la capacidad institucional del Estado para ejecutar los compromisos adquiridos, que puedan generar en el futuro, una desilusión y eventualmente, el surgimiento de una nueva forma de violencia. 
 
Llegamos a este Congreso Nacional de Comerciantes en medio de una campaña política por el SI y el NO, y creemos firmemente que la decisión final dependerá de la información y sensatez que tengan los votantes. FENALCO seguirá cumpliendo con la tarea de propiciar los espacios para un voto informado. Quiero poner de presente la importancia de la decisión que el país tomará el próximo 2 de octubre, lo cual nos obliga a invitar a nuestros afiliados a que se concentren en la esencia de lo acordado. 
 
Es así como, en nuestro propósito de contribuir con este análisis, para el día de mañana hemos invitado a dos ex ministros de justicia: los doctores Jaime Castro y Yesid Reyes, para que expliquen en grado sumo, el contenido del acuerdo.
 
Además, el posconflicto implica una inmensa complejidad, punto específico que ha sido ampliamente tratado por FENALCO en el libro que hoy entregamos titulado “Las exigencias del desarrollo colombiano. No sigamos arando en el mar”. Los invito a leer el capítulo noveno, que muestra de manera extensa nuestro pensamiento e incluye interesantes apreciaciones de los negociadores de La Habana. 
 
Por ahora, sólo traigo como referencia la siguiente cita: “La paz no se firma, se construye; pero el camino que nos queda es largo, hasta el punto que hay quienes aseguran, como el Ministro de la Defensa, Luis Carlos Villegas, que el posconflicto tendrá una duración de al menos una generación de compatriotas, es decir, unos 30 años”. 
 
Reforma Tributaria para la competitividad.
 
Decía Jean Baptiste Colbert: “El arte de cobrar impuestos consiste en desplumar de tal manera un ganso, que se obtenga la mayor cantidad de plumas con la menor cantidad de graznidos”. 
 
Si en lo que respecta al Acuerdo con las FARC hay temores, con la próxima reforma tributaria puede haber espanto empresarial. 
 
La reforma que se avecina, que esperamos sea estructural, debe apuntar a ampliar la base tributaria, racionalizar el Estatuto Tributario y reducir los impuestos a las sociedades, acompañada de una marcada lucha contra la evasión y elusión.
 
En lo corrido del siglo 21, se han expedido 31 leyes y 17 decretos leyes que modifican el Estatuto Tributario. Esto significa que, al menos, se han proferido 3 reformas de índole impositivo por año. Hasta los planes de desarrollo se han convertido en un mecanismo de ajuste fiscal. En ese contexto, la seguridad jurídica es prácticamente nula. Por eso, en la reforma tributaria del año 2.014, el empresariado solicitó la creación de la Comisión de Expertos Tributarios que estudiaran una reforma estructural.
 
Se cree erróneamente que los colombianos no hemos hecho un esfuerzo. En el año 2.010, el recaudo fue de 70 billones de pesos y para 2.016, se estima en 130 billones, con un incremento del 86%. Los colombianos le hemos cumplido al país en esta materia. 
 
El comercio tiene una marcada sensibilidad frente a los impuestos indirectos, en la medida que estos generan un aumento de la informalidad, la elusión y el contrabando. 
 
Los recursos no deben provenir sólo del aumento de las tarifas. En nuestra opinión, actualmente hay sectores económicos que gozan de una zona de confort que no tiene el comercio. Debido a la necesidad fiscal que tiene el país, quiero hacer un amable llamado a que no sean los consumidores los que tengan la mayor carga y que el comercio pueda ser más competitivo frente a los fenómenos enunciados. Léase evasión, elusión y contrabando. 
 
La tributación para el empresariado en Colombia llegó a niveles inmanejables. El próximo año, solo en utilidades, que no reales sino fiscales, tendremos 25% de renta, más 9% de CREE y 7% de sobretasa. Con unas bases diferenciales de depuración, el nivel de tributación sobrepasará el 50%. Esto ya, de por sí, justifica una reforma tributaria. 
 
A esto hay que sumarle la complejidad que conllevará la aplicación de las normas NIIF para determinar la base gravable del tributo de utilidades. En propiedad, planta y equipos, el paso de costo histórico a valor razonable, generará un grave problema de fijación real del tributo. La estocada final vendrá si se revisa la renta presuntiva del 3% al 4% que habría que aplicar al anterior concepto, así como también, el impuesto a la riqueza, de ser prorrogado por éste o por un próximo gobierno.
 
El aumento del IVA e impoconsumo será uno de los puntos más álgidos de discusión. Pese a toda su regresividad y sus efectos inflacionarios, la columna vertebral de la reforma pasa, según los expertos, por un incremento de tres puntos en su tasa general y la recomposición de los bienes y servicios que hoy están exentos o excluidos. Nos preguntamos aquí: ¿será que con la evasión, que es del orden del 23%, según la DIAN y del 40%, según el FMI, es conveniente elevar esas tarifas?  
 
No suena razonable que las disminuciones de las tarifas de renta de personas jurídicas, las cuales celebramos, sean compensadas con un aumento del IVA e impoconsumo.
 
Y en este debemos ser claros, el comercio formal no soporta un aumento del IVA. A las tasas actuales ya es difícil competir con la informalidad, llevar la tarifa general al 19% nos pondrá en una desventaja aún mayor. Aquí seguimos cazando en un zoológico.
 
Es aquí cuando recuerdo las enseñanzas de Arthur Laffer, reconocido académico de Ohio, asesor del Secretario del Tesoro estadounidense en la década de los setenta y de la administración Reagan en los ochenta. Él popularizó un concepto que hoy es conocido como la curva de “Laffer”, según la cual, el aumento de una tasa impositiva más allá de su punto “óptimo”, genera una reducción en el recaudo. Es decir, una vez alcanzado el límite que los contribuyentes están dispuestos a aceptar, éstos empiezan a buscar formas para evadir el pago de impuestos, generando la mencionada reducción en el recaudo.  Tal parece que en Colombia, ese límite ya se alcanzó.
 
En este sentido, muy respetuosamente, le solicitamos al Gobierno estudiar una reducción al 15% de la tarifa general del IVA, incluyendo además, productos excluidos en las tarifas del 5 y 10%. Muy probablemente sea más provechoso para el fisco y los colombianos.
 
Quiero referirme a algunas medidas que se han anunciado y otras que ya están en curso. La discusión que se está dando sobre el aumento de los impuestos a los licores es preocupante. Una tasa del 25% ad valorem para estos, aumentará los incentivos del contrabando, adulteración y falsificación del 24% al 40%. 
 
En cuanto a los vinos, la situación es más compleja. Se ha venido haciendo un esfuerzo grande para incrementar su consumo y, de esta manera, desestimular el consumo de bebidas de mayor contenido alcohólico, disminuyendo el nivel de embriaguez de los ciudadanos, con todo lo bueno que eso trae. En un mercado en donde no hay contrabando, esta iniciativa lo incentivará, sin duda alguna. El gran esfuerzo por la cultura vinícola en el país se irá al traste. En conclusión, esta fórmula impositiva no solo creará mayor ilegalidad sino que aumentará en grado no muy importante el recaudo para las gobernaciones. 
 
En lo que se refiere a los cigarrillos, la propuesta del Ministro de Salud de aumentar en un 500% su impuesto puede ser discutido, pero al final, no puede desconocer los efectos que esta medida tendría sobre el contrabando. Si este impuesto se incluye en la reforma tributaria de manera desproporcionada, debemos prepararnos para que Antioquia y la Costa Atlántica terminen inundadas de cigarrillo ilegal.
 
En el pasado Día Nacional del Tendero, también pudimos percibir una marcada preocupación de los tenderos por el posible impuesto a las bebidas azucaradas.
 
Esta medida, que ya fue tomada en México, ha sido un total desastre. No solo fue ineficiente en términos de lucha contra la obesidad, sino que tuvo un impacto violento sobre los microcomerciantes. Se quebraron 33.000 tenderos. En Colombia, calculamos que se les reduciría en un 30% su utilidad neta.
 
En la lucha contra el contrabando, el Gobierno Nacional tiene la llave.
 
En efecto, la evidencia empírica ha demostrado que el alza de los aranceles es directamente proporcional al aumento del contrabando, enseñanza que debe guiar el sentido de cualquier reforma que se pretenda. Es un delito con gravosas repercusiones dentro de la sociedad y la economía y, no solo lesiona al comercio y el desarrollo empresarial nacional, sino que contribuye al fomento de la violencia y evita el ingreso de recursos a las arcas del erario. 
 
Aunque han sido importantes los esfuerzos para combatirlo, lo cual se representa en los 293 mil millones de pesos en aprehensiones durante 2.015 por parte de la POLFA, el valor de la mercancía de contrabando asciende anualmente a 18 billones de pesos, según cálculos de la DIAN. 
 
Como corolario, queremos decir que aún a pesar de los esfuerzos, el contrabando destruye en el país, según cifras del Gobierno, cerca de 500 mil empleos. Como consecuencia, las pérdidas representan un 2% del PIB y el Estado deja de percibir alrededor 1.500 millones de dólares. Ahí, en gran medida, están los recursos de la reforma tributaria y del posconflicto. Si quieren cazar, que lo hagan fuera del zoológico.
 
Seguimos esperando la reforma arancelaria.
 
Los expertos en la lucha contra la corrupción y el contrabando afirman que este fenómeno no tiene su origen en los mal llamados “factores culturales”, como si hubiera personas que nacieran contrabandistas. Más bien, podría decirse que el contrabando es una adaptación a los incentivos del mercado. 
 
Estos expertos insisten en los móviles del negocio ilegal y proponen la siguiente ecuación para explicar este hecho: ALTAS TARIFAS + EXCESO DE REGULACIÓN + ALTA DISCRECIONALIDAD DE LOS FUNCIONARIOS = CONTRABANDO Y CORRUPCIÓN.
 
Una de las banderas de este gobierno es la reforma arancelaria estructural para modernizar el esquema que rige desde principios de los noventa. El concepto de organización arancelaria cambió y hoy propende por una tarifa plana que no genere ventajas competitivas inadecuadas e incluso, negativas. 
 
En la práctica, el sistema actual genera a los empresarios industriales un negocio por decreto, porque sin este no tendrían rentabilidad; su carga de ineficiencia la asume el consumidor, razón por la cual es la forma más perversa de competencia.
 
Es imperioso conocer el avance de las gestiones tendientes a construir el nuevo esquema arancelario que tanto necesitamos. 
 
En los sectores formales del comercio organizado y particularmente, en los sectores confeccionistas y fabricantes de calzado, por la expedición del decreto que impuso altos aranceles específicos, las pérdidas en términos de PIB, empleo y ventas, han sido significativas en los últimos 42 meses. Las cifras de calzado siguen en terreno negativo y las de las confecciones han tenido un leve repunte a partir de mediados de 2.015, como resultado de la devaluación del peso frente al dólar y no de los aranceles específicos.
 
Recordemos que oportunamente advertimos que la consecuencia inmediata sería que las importaciones se desviarían a los países con los cuales tenemos acuerdos comerciales, toda vez que estos no podían quedar cobijados. Esto efectivamente ocurrió.
 
Pero algo más grave desnudó la imposición de este decreto: en calzado, las importaciones pasaron de 76,6 millones de pares en 2.012 a 50,7 millones en 2.015, desapareciendo así, aproximadamente, 26 millones de pares de zapatos de las estanterías de los comerciantes organizados. ¿A dónde fueron a parar? Al contrabando, puesto que la industria nacional no creció y el consumo no decayó.
 
El caso de las confecciones es todavía más dramático: en 2.012 se importaron 71,8 millones de kilogramos y en 2.015, solo 41,2 millones, perdiéndose 30,6 millones de kilogramos. Para darnos una idea, esto serían 60 millones de jeans o aproximadamente, 150 millones de camisetas tipo polo. En su inmensa mayoría, estas confecciones no las absorbió la industria nacional, según las cifras certificadas por el DANE. Nuevamente, el contrabando y la informalidad fueron los beneficiados.
 
Inflación: superando los fantasmas del pasado.
 
Aunque la variación acumulada de precios aún es alta, su escalada ya empieza a suavizarse. Los alimentos en julio acumularon un alza del 15,7%, mientras que en agosto fue del 13,6%. Hay que decir que podría haber sido mayor de no haber sido por los esfuerzos inmensos que hace el comercio para entregar a los consumidores los precios más competitivos, porque la competencia entre ellos es absolutamente feroz: aquí no hay carteles. 
 
No podemos dejar de lado, en todo caso, que los efectos de la inflación se verán reflejados el próximo año en los balances de los empresarios, toda vez que las altas tasas de interés y el aumento del costo de las nóminas, afectarán sus resultados.
 
Ahora, es importante rescatar las lecciones que nos deja esta coyuntura y empezar a aplicar lo que debimos haber aprendido. Por ejemplo, no tiene sentido alguno obligar a los comercializadores de insumos agrícolas a reportar miles de datos, con el argumento de que los fertilizantes son los responsables de los altos costos de producción de los alimentos. El alza en los precios de los alimentos tiene otras variables de carácter estructural. Nuevamente, léase clima y petróleo. 
 
En pocas palabras, en el futuro es preferible esperar lo mejor, pero estar preparados para lo peor. El Fenómeno del Niño, y en algún momento el de la Niña, volverán; la geopolítica moverá los mercados internacionales y las divisas presentarán volatilidad. Lo importante es que estemos preparados.
 
Las exigencias del desarrollo colombiano. No sigamos arando en el mar.
 
No podíamos desaprovechar esta oportunidad para presentar a nuestros queridos afiliados e invitados, el resultado final de un trabajo que desarrollamos durante meses, el cual no es más que nuestra percepción acerca de los puntos más relevantes de una agenda país en la cual estamos llamados a participar en nuestra condición de gremio. 
 
De esta manera, entregamos hoy un libro ameno que al mejor estilo de Moisés, aunque no grabado en piedra, pretendía ser un decálogo, pero no contábamos con que, en aquellos tiempos, aún no se hablaba de sostenibilidad ambiental ni de epílogos, por lo que no nos fue posible acotar el contenido. 
 
Esperamos que, como ha ocurrido con otros documentos similares, este no termine adornando anaqueles y bibliotecas, que sea leído e interiorizado, especialmente porque da fe de nuestro firme compromiso de ser propositivos y ayudar a construir el país que todos queremos. 
 
Creo útil mencionar el origen de este libro. A mediados del año anterior, comenzamos a reflexionar acerca del porqué esta Nación no avanza al ritmo que todos quisiéramos. Y así, se fue incubando la conveniencia de plasmar algunas reflexiones sobre el desarrollo integral del país. Poco a poco, la idea de realizar este estudio se fue decantando para tornarse en un libro y es así como, en enero de este año, tras varias sesiones de trabajo, delineamos lo que podría ser una agenda país. Luego de ocho meses de trabajo arduo, de una juiciosa revisión bibliográfica y de muchas horas de conversación con académicos, amigos y profesionales de distinta formación, surgió esta obra que ofrecemos al país. 
 
Con este esfuerzo, invitamos a la reflexión sobre los planteamientos que formulamos, bajo el entendido de que los gremios no solamente estamos para ocuparnos de los intereses particulares de los afiliados, sino también para participar activamente en el diseño e implementación de políticas públicas. 
 
A continuación nos referiremos brevemente a cada uno de los capítulos desarrollados en el libro.  
 
Hay que trabajar de la mano y devolverle dignidad a la política.
 
El primer capítulo trata sobre la importancia de devolverle la dignidad a la política, puesto que en algunos casos y claro está, no por todos, esta se ha venido perdiendo. 
 
Hace algunos meses, el Presidente de la República manifestó que no quisiera que sus hijos se involucraran en la política porque ésta es una labor muy dura y desgastadora. Yo diría, en cambio, que es indefectible que los jóvenes se interesen en la política y hagan parte de ella, porque como lo recordó hace poco el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Robert Gales, “alguien tiene que cumplir la función pública”. Si no lo hacen los buenos, los inteligentes y los honestos, lo harán los malos, los que no están preparados y especialmente, los deshonestos.  
 
El comercio y su aporte al progreso.
 
Por su parte, el capítulo 2, se refiere al crecimiento económico, un objetivo siempre presente y algo esquivo. Trata, entre otros puntos de estudio, la importancia que tiene el comercio en la economía colombiana.
 
Somos los mayores generadores de empleo con más de 6.100.000 personas ocupadas y con un aporte al PIB superior al 12%. No cabe duda de que el comercio moderno colombiano está jalonando transformaciones productivas y es el principal impulsor del bienestar social. La penetración que están logrando los comercios modernos en los sectores de bajos ingresos es toda una revolución. 
 
El papel del comercio es aún más importante de lo que señalan los indicadores de su aporte al empleo y el PIB. El nivel mismo de la producción y del empleo total está determinado y limitado por el grado de desarrollo de los sistemas de distribución. Un ejemplo palpable es el del comercio de artículos para la remodelación y equipamiento de la vivienda, que ha fomentado la introducción de elementos con nuevos materiales a menor costo y amigables con el medio ambiente.
 
En el entretanto, las cifras del desarrollo mundial y de la composición sectorial de las economías modernas del último medio siglo muestran con total claridad que la verdadera locomotora es el sector de los servicios.
 
Definitivamente, y ese es nuestro mensaje central: hay que socavar la vieja forma de pensar.
 
Mercado laboral y retos para Colombia.
 
Nos referimos también en nuestra obra, en el tercer capítulo, al mercado laboral, partiendo de los cambios demográficos hasta llegar al desempleo e informalidad, pasando por temas trascendentales como la modernización de la estructura productiva, el empleo por departamentos, las desigualdades en la tenencia de empleo por género, el trabajo infantil y las recomendaciones sobre reformas estructurales.
 
Diversificación y sofisticación de las exportaciones. 
 
Consideramos que allí está el verdadero desarrollo económico del país. Este tema fundamental lo desarrollamos en el capítulo 4. En él, destacamos la renovada visión del Gobierno, los tratados de libre comercio, su importancia y su suficiencia y un estudio comparativo sobre qué han hecho otros países y qué debemos hacer nosotros.  
 
Competitividad: el factor que debe liderar la economía.  
 
En el capítulo quinto del libro que hoy presentamos, resaltamos que el bajo nivel del país en este asunto es un problema que impacta en todos los sectores de la economía y hacemos un compendio desde 1.990, sobre los esfuerzos que cada gobierno ha procurado realizar en materia de competitividad, diseñando una nueva política de desarrollo productivo. 
 
¿Alguien, a estas alturas del siglo, se acuerda del Informe Mónitor, o de los CARCEs, o de la Agenda Interna, o de los 20 sectores que según el ministro de turno iban a redimir al país? Ahora se insiste en regionalizar las estrategias. La idea es buena, pero requiere un desarrollo inmediato para que no sea desarrollada por gobiernos posteriores, pues tendría un alto riesgo de que nunca se ejecute. 
 
Urge, entonces, mantener la estructura organizacional de las instituciones públicas para resolver de manera eficiente problemas de la sociedad con el fortalecimiento de sus instituciones. 
 
La educación, lecciones por aprender.
 
En el capítulo sexto, nos referimos a la importancia de la educación como factor de movilidad social y cierre de brechas. Además, destacamos la relevancia de la cobertura y calidad. 
 
Con este asunto nos ha sucedido algo parecido que con el desarrollo económico: muchos diagnósticos, muchas recomendaciones, muchos planes, pero el avance ha sido lento. Pueda ser que con el eventual ingreso de Colombia a la OCDE, sigamos trabajando por el mejoramiento continuo de la educación. 
 
No podemos negar que en materia de cobertura hemos avanzado, principalmente en educación básica y primaria, pero a medida que pasamos a niveles superiores, los indicadores se deterioran. Por ejemplo, mientras que la cobertura en primaria supera el 80%, en terciaria apenas alcanza el 40%. Es como si estuviéramos sembrando esperanza en la niñez, para cosechar frustraciones en la juventud. ¿Qué incentivo tiene un bachiller para continuar su proceso educativo si las barreras a la entrada a la educación tecnológica y universitaria son casi infranqueables? De allí la importancia del programa “Ser pilo paga”. 
 
En Colombia se han venido arraigando las ideas de Giddens y Blair sobre la Tercera Vía. Este concepto, en nuestra opinión, encaja perfectamente con el tema de la educación. Las iniciativas de los colegios en concesión que se aplicaron en Bogotá con tanto éxito a comienzos de siglo, deben retomarse a nivel nacional. 
 
La invitación es, entonces, a formar técnicos, tecnólogos, profesionales, maestros y doctores, en áreas afines a las necesidades del país. 
 
También recomendamos la lectura de la página 204, donde se despeja la duda de si todo tiempo pasado fue mejor. 
 
Pobreza y equidad como asignaturas pendientes. 
 
En el capítulo séptimo nos referimos a este tema, cuyo combate es primordial en la ejecución de las políticas de cualquier gobierno.
 
De acuerdo con el Banco Mundial, un país alcanza el umbral de país rico si su ingreso per cápita supera los 20.000 dólares, expresados por poder adquisitivo. Ese es el nivel de naciones periféricas de Europa como Portugal, Estonia y Hungría. En América Latina, Chile ya alcanzó esta mágica cifra, ayudado porque su población está creciendo mucho menos de lo previsto. Nosotros aún estamos bien lejos de rozar el prometido “desarrollo”, porque estamos en cerca de los 14.000 dólares ajustados por poder adquisitivo. 
 
En el Perú, hay un debate interesante. Si bien dicho país cuenta con condiciones fundamentales para la lucha contra la pobreza, como la estabilidad macroeconómica y la libertad económica, los países desarrollados tienen tres atributos de los que el Perú carece: elevada productividad, marco regulatorio competitivo y alta calidad institucional. 
 
¿Y nosotros qué? ¿Será que seguimos arando en el mar? Me atrevo a sugerir que este diagnóstico aplica para Colombia perfectamente.
 
La justicia sigue cojeando.
 
En el capítulo octavo, desarrollamos uno de los asuntos más críticos del país. Es latente la ineficiencia en la gestión de la rama judicial y la impunidad sigue presente en casos de homicidio, violencia de género y corrupción, entre otros. 
 
Lamentablemente, algunos funcionarios de la rama se acostumbraron a trabajar sin un enfoque de resultados y las instituciones judiciales gozan de cierto hermetismo y de un “complejo de inmunidad”, que dificulta un intento de reforma. A pesar de los defensores del status quo, esta reforma es inaplazable. 
 
Adicionalmente, somos del pensamiento que, habida consideración que las tutelas han desbordado la capacidad de los jueces de fallar sobre otros asuntos, se hace absolutamente imperiosa la necesidad de crear una jurisdicción para las acciones constitucionales. Deberán ser jueces especializados en la materia, los llamados a descongestionar las jurisdicciones en que se divide la rama judicial.  
 
Las dolencias crónicas del sector de la justicia hoy, más que nunca, se convierten en un verdadero desafío para el Estado. No es concebible un país en paz pero sin justicia. 
 
Los desafíos del posconflicto.
 
En el capítulo noveno, nos referimos al posconflicto, sobre el cual ya hemos hecho menciones en este escrito. 
 
De lo fiscal y lo tributario.
 
Este, que es el capítulo décimo, trata sobre la manera de equilibrar las cuentas del estado social de derecho y hace toda una referencia al estado actual de nuestro sistema y algunas propuestas de la Comisión de Expertos constituida por el Gobierno. Recomiendo su lectura, pues contiene una visión práctica de la tributación en Colombia. 
 
Sobre lo demás, ya nos referimos parcialmente a la reforma tributaria que se pretende. 
 
Sostenibilidad ambiental.
 
Este es el último de los capítulos y como ya dijimos, en épocas de Moisés, no tenía relevancia alguna. El detrimento en la sostenibilidad hace indispensable que en la época actual, los empresarios tengamos que considerarlo como un tema esencial. Es por eso que Fenalco Solidario, desde 1.990, ha venido trabajando intensamente sobre este tema y en los últimos años, ha dedicado sus esfuerzos, primordialmente, a la evaluación de la huella de carbono.
 
Hasta aquí, el libro que hoy ofrecemos al país, con la esperanza que sea un referente de todos aquellos que quieran comprender mejor la historia y evolución de Colombia en los últimos años. 
 
Apreciados asistentes: FENALCO, en nombre del comercio formal del país, lamenta la ausencia del Señor Presidente esta noche en la ciudad de Armenia y agradece su mensaje.
 
 
Sean bienvenidos a nuestro Congreso Nacional de Comerciantes.
 
 
 
 
 
 
Armenia, septiembre 14 de 2016
 
Realizamos nuestro Congreso Nacional de Comerciantes en este maravilloso departamento, por gentil invitación del Gobernador del Quindío, Carlos Eduardo Osorio y del Alcalde de Armenia, Carlos Mario Álvarez, con ocasión de la celebración de los 50 años de vida del Departamento. 
 
Mal haríamos en no realizarlo aquí, pues somos admiradores de sus habitantes y por la feliz circunstancia de que hacía muchos años, no se veía que tanto gobernador como alcalde, trabajaran de la mano.  
 
El Quindío nació como parte de una campaña de pro hombres que quisieron darle independencia administrativa a estas tierras que, desde entonces, denominamos el “Corazón Verde”. No fue una tarea fácil. Después de muchos intentos en los años 20, en enero de 1966, el Senado de la República aprobó su creación. 
 
En enero de 1999, un terremoto causó la tragedia humana más gravosa de esa década. Ni esta, ni las duras situaciones que han vivido los quindianos los han doblegado. Por el contrario, son la viva muestra de la capacidad que tienen las sociedades para levantarse. Si en algún lugar del mundo hicieran un homenaje a la resiliencia, debería ser en estas tierras. 
 
Hoy nos enorgullecemos, no solo de la producción de café y plátano, sino del giro a un turismo sostenible que aquí se ha desarrollado. Hoy, Armenia es una ciudad pujante y las carreteras de este departamento dan fe del porqué son la vitrina del Paisaje Cultural Cafetero reconocido por la UNESCO. 
 
La terminación de un conflicto de 50 años. 
 
El proceso de negociación con las FARC representó un gran reto como país. Hallar un punto de encuentro, en las posiciones que los colombianos tendrán como aceptables para el tránsito a la vida civil de este grupo guerrillero, no será tarea fácil.
 
En agosto de 2.012, cuando se dio a conocer el Acuerdo General que dio inicio a los diálogos y fijó la agenda en materia agraria, participación política, fin del conflicto, drogas y víctimas, este Gremio, por directriz de su Junta Nacional, se propuso dar a conocer los avances informados durante los 4 años de negociación y ahora, hemos venido proclamando en todas nuestras seccionales, la imperiosa necesidad de votar responsablemente, después de haberse informado, leído y entendido el contenido del acuerdo. 
 
Como lo he expresado en oportunidades anteriores, vemos con optimismo todos los esfuerzos que conlleven a silenciar los fusiles. La protección de la vida y la integridad, merece sin dudarlo, una voluntad colectiva férrea. 
 
Los comerciantes han sufrido de manera directa las acciones de los grupos ilegales. Las pérdidas de vidas, la extorsión, los secuestros y el hurto de sus bienes, fueron algunos de los hechos que tuvieron que padecer. Lo anterior  obedece a que el comercio es, quizás, la actividad económica más cercana a los colombianos.
 
Así, para consolidar el proceso, es necesario acabar con la extorsión, que ha sido uno de los principales problemas que nos aquejan. Se mantiene en dramáticos niveles y los comerciantes no sentirán los verdaderos beneficios del acuerdo logrado con las FARC, si este delito no desaparece. 
 
Hace escasos 15 días, en el Día Nacional del Tendero, donde contamos con el acompañamiento del GAULA y reunimos alrededor de 100.000 tenderos en 17 ciudades, obtuvimos información que nos permite concluir que continúan siendo extorsionados. Pero lo que más nos sorprendió, es que existen algunas de 1.000 y 2.000 pesos diarios. 
 
No puedo ocultar que hay miedos. No decirlo, sería faltar a la verdad. Con alarmante frecuencia, recibo mensajes que expresan una inmensa preocupación en torno a la capacidad institucional del Estado para ejecutar los compromisos adquiridos, que puedan generar en el futuro, una desilusión y eventualmente, el surgimiento de una nueva forma de violencia. 
 
Llegamos a este Congreso Nacional de Comerciantes en medio de una campaña política por el SI y el NO, y creemos firmemente que la decisión final dependerá de la información y sensatez que tengan los votantes. FENALCO seguirá cumpliendo con la tarea de propiciar los espacios para un voto informado. Quiero poner de presente la importancia de la decisión que el país tomará el próximo 2 de octubre, lo cual nos obliga a invitar a nuestros afiliados a que se concentren en la esencia de lo acordado. 
 
Es así como, en nuestro propósito de contribuir con este análisis, para el día de mañana hemos invitado a dos ex ministros de justicia: los doctores Jaime Castro y Yesid Reyes, para que expliquen en grado sumo, el contenido del acuerdo.
 
Además, el posconflicto implica una inmensa complejidad, punto específico que ha sido ampliamente tratado por FENALCO en el libro que hoy entregamos titulado “Las exigencias del desarrollo colombiano. No sigamos arando en el mar”. Los invito a leer el capítulo noveno, que muestra de manera extensa nuestro pensamiento e incluye interesantes apreciaciones de los negociadores de La Habana. 
 
Por ahora, sólo traigo como referencia la siguiente cita: “La paz no se firma, se construye; pero el camino que nos queda es largo, hasta el punto que hay quienes aseguran, como el Ministro de la Defensa, Luis Carlos Villegas, que el posconflicto tendrá una duración de al menos una generación de compatriotas, es decir, unos 30 años”. 
 
Reforma Tributaria para la competitividad.
 
Decía Jean Baptiste Colbert: “El arte de cobrar impuestos consiste en desplumar de tal manera un ganso, que se obtenga la mayor cantidad de plumas con la menor cantidad de graznidos”. 
 
Si en lo que respecta al Acuerdo con las FARC hay temores, con la próxima reforma tributaria puede haber espanto empresarial. 
 
La reforma que se avecina, que esperamos sea estructural, debe apuntar a ampliar la base tributaria, racionalizar el Estatuto Tributario y reducir los impuestos a las sociedades, acompañada de una marcada lucha contra la evasión y elusión.
 
En lo corrido del siglo 21, se han expedido 31 leyes y 17 decretos leyes que modifican el Estatuto Tributario. Esto significa que, al menos, se han proferido 3 reformas de índole impositivo por año. Hasta los planes de desarrollo se han convertido en un mecanismo de ajuste fiscal. En ese contexto, la seguridad jurídica es prácticamente nula. Por eso, en la reforma tributaria del año 2.014, el empresariado solicitó la creación de la Comisión de Expertos Tributarios que estudiaran una reforma estructural.
 
Se cree erróneamente que los colombianos no hemos hecho un esfuerzo. En el año 2.010, el recaudo fue de 70 billones de pesos y para 2.016, se estima en 130 billones, con un incremento del 86%. Los colombianos le hemos cumplido al país en esta materia. 
 
El comercio tiene una marcada sensibilidad frente a los impuestos indirectos, en la medida que estos generan un aumento de la informalidad, la elusión y el contrabando. 
 
Los recursos no deben provenir sólo del aumento de las tarifas. En nuestra opinión, actualmente hay sectores económicos que gozan de una zona de confort que no tiene el comercio. Debido a la necesidad fiscal que tiene el país, quiero hacer un amable llamado a que no sean los consumidores los que tengan la mayor carga y que el comercio pueda ser más competitivo frente a los fenómenos enunciados. Léase evasión, elusión y contrabando. 
 
La tributación para el empresariado en Colombia llegó a niveles inmanejables. El próximo año, solo en utilidades, que no reales sino fiscales, tendremos 25% de renta, más 9% de CREE y 7% de sobretasa. Con unas bases diferenciales de depuración, el nivel de tributación sobrepasará el 50%. Esto ya, de por sí, justifica una reforma tributaria. 
 
A esto hay que sumarle la complejidad que conllevará la aplicación de las normas NIIF para determinar la base gravable del tributo de utilidades. En propiedad, planta y equipos, el paso de costo histórico a valor razonable, generará un grave problema de fijación real del tributo. La estocada final vendrá si se revisa la renta presuntiva del 3% al 4% que habría que aplicar al anterior concepto, así como también, el impuesto a la riqueza, de ser prorrogado por éste o por un próximo gobierno.
 
El aumento del IVA e impoconsumo será uno de los puntos más álgidos de discusión. Pese a toda su regresividad y sus efectos inflacionarios, la columna vertebral de la reforma pasa, según los expertos, por un incremento de tres puntos en su tasa general y la recomposición de los bienes y servicios que hoy están exentos o excluidos. Nos preguntamos aquí: ¿será que con la evasión, que es del orden del 23%, según la DIAN y del 40%, según el FMI, es conveniente elevar esas tarifas?  
 
No suena razonable que las disminuciones de las tarifas de renta de personas jurídicas, las cuales celebramos, sean compensadas con un aumento del IVA e impoconsumo.
 
Y en este debemos ser claros, el comercio formal no soporta un aumento del IVA. A las tasas actuales ya es difícil competir con la informalidad, llevar la tarifa general al 19% nos pondrá en una desventaja aún mayor. Aquí seguimos cazando en un zoológico.
 
Es aquí cuando recuerdo las enseñanzas de Arthur Laffer, reconocido académico de Ohio, asesor del Secretario del Tesoro estadounidense en la década de los setenta y de la administración Reagan en los ochenta. Él popularizó un concepto que hoy es conocido como la curva de “Laffer”, según la cual, el aumento de una tasa impositiva más allá de su punto “óptimo”, genera una reducción en el recaudo. Es decir, una vez alcanzado el límite que los contribuyentes están dispuestos a aceptar, éstos empiezan a buscar formas para evadir el pago de impuestos, generando la mencionada reducción en el recaudo.  Tal parece que en Colombia, ese límite ya se alcanzó.
 
En este sentido, muy respetuosamente, le solicitamos al Gobierno estudiar una reducción al 15% de la tarifa general del IVA, incluyendo además, productos excluidos en las tarifas del 5 y 10%. Muy probablemente sea más provechoso para el fisco y los colombianos.
 
Quiero referirme a algunas medidas que se han anunciado y otras que ya están en curso. La discusión que se está dando sobre el aumento de los impuestos a los licores es preocupante. Una tasa del 25% ad valorem para estos, aumentará los incentivos del contrabando, adulteración y falsificación del 24% al 40%. 
 
En cuanto a los vinos, la situación es más compleja. Se ha venido haciendo un esfuerzo grande para incrementar su consumo y, de esta manera, desestimular el consumo de bebidas de mayor contenido alcohólico, disminuyendo el nivel de embriaguez de los ciudadanos, con todo lo bueno que eso trae. En un mercado en donde no hay contrabando, esta iniciativa lo incentivará, sin duda alguna. El gran esfuerzo por la cultura vinícola en el país se irá al traste. En conclusión, esta fórmula impositiva no solo creará mayor ilegalidad sino que aumentará en grado no muy importante el recaudo para las gobernaciones. 
 
En lo que se refiere a los cigarrillos, la propuesta del Ministro de Salud de aumentar en un 500% su impuesto puede ser discutido, pero al final, no puede desconocer los efectos que esta medida tendría sobre el contrabando. Si este impuesto se incluye en la reforma tributaria de manera desproporcionada, debemos prepararnos para que Antioquia y la Costa Atlántica terminen inundadas de cigarrillo ilegal.
 
En el pasado Día Nacional del Tendero, también pudimos percibir una marcada preocupación de los tenderos por el posible impuesto a las bebidas azucaradas.
 
Esta medida, que ya fue tomada en México, ha sido un total desastre. No solo fue ineficiente en términos de lucha contra la obesidad, sino que tuvo un impacto violento sobre los microcomerciantes. Se quebraron 33.000 tenderos. En Colombia, calculamos que se les reduciría en un 30% su utilidad neta.
 
En la lucha contra el contrabando, el Gobierno Nacional tiene la llave.
 
En efecto, la evidencia empírica ha demostrado que el alza de los aranceles es directamente proporcional al aumento del contrabando, enseñanza que debe guiar el sentido de cualquier reforma que se pretenda. Es un delito con gravosas repercusiones dentro de la sociedad y la economía y, no solo lesiona al comercio y el desarrollo empresarial nacional, sino que contribuye al fomento de la violencia y evita el ingreso de recursos a las arcas del erario. 
 
Aunque han sido importantes los esfuerzos para combatirlo, lo cual se representa en los 293 mil millones de pesos en aprehensiones durante 2.015 por parte de la POLFA, el valor de la mercancía de contrabando asciende anualmente a 18 billones de pesos, según cálculos de la DIAN. 
 
Como corolario, queremos decir que aún a pesar de los esfuerzos, el contrabando destruye en el país, según cifras del Gobierno, cerca de 500 mil empleos. Como consecuencia, las pérdidas representan un 2% del PIB y el Estado deja de percibir alrededor 1.500 millones de dólares. Ahí, en gran medida, están los recursos de la reforma tributaria y del posconflicto. Si quieren cazar, que lo hagan fuera del zoológico.
 
Seguimos esperando la reforma arancelaria.
 
Los expertos en la lucha contra la corrupción y el contrabando afirman que este fenómeno no tiene su origen en los mal llamados “factores culturales”, como si hubiera personas que nacieran contrabandistas. Más bien, podría decirse que el contrabando es una adaptación a los incentivos del mercado. 
 
Estos expertos insisten en los móviles del negocio ilegal y proponen la siguiente ecuación para explicar este hecho: ALTAS TARIFAS + EXCESO DE REGULACIÓN + ALTA DISCRECIONALIDAD DE LOS FUNCIONARIOS = CONTRABANDO Y CORRUPCIÓN.
 
Una de las banderas de este gobierno es la reforma arancelaria estructural para modernizar el esquema que rige desde principios de los noventa. El concepto de organización arancelaria cambió y hoy propende por una tarifa plana que no genere ventajas competitivas inadecuadas e incluso, negativas. 
 
En la práctica, el sistema actual genera a los empresarios industriales un negocio por decreto, porque sin este no tendrían rentabilidad; su carga de ineficiencia la asume el consumidor, razón por la cual es la forma más perversa de competencia.
 
Es imperioso conocer el avance de las gestiones tendientes a construir el nuevo esquema arancelario que tanto necesitamos. 
 
En los sectores formales del comercio organizado y particularmente, en los sectores confeccionistas y fabricantes de calzado, por la expedición del decreto que impuso altos aranceles específicos, las pérdidas en términos de PIB, empleo y ventas, han sido significativas en los últimos 42 meses. Las cifras de calzado siguen en terreno negativo y las de las confecciones han tenido un leve repunte a partir de mediados de 2.015, como resultado de la devaluación del peso frente al dólar y no de los aranceles específicos.
 
Recordemos que oportunamente advertimos que la consecuencia inmediata sería que las importaciones se desviarían a los países con los cuales tenemos acuerdos comerciales, toda vez que estos no podían quedar cobijados. Esto efectivamente ocurrió.
 
Pero algo más grave desnudó la imposición de este decreto: en calzado, las importaciones pasaron de 76,6 millones de pares en 2.012 a 50,7 millones en 2.015, desapareciendo así, aproximadamente, 26 millones de pares de zapatos de las estanterías de los comerciantes organizados. ¿A dónde fueron a parar? Al contrabando, puesto que la industria nacional no creció y el consumo no decayó.
 
El caso de las confecciones es todavía más dramático: en 2.012 se importaron 71,8 millones de kilogramos y en 2.015, solo 41,2 millones, perdiéndose 30,6 millones de kilogramos. Para darnos una idea, esto serían 60 millones de jeans o aproximadamente, 150 millones de camisetas tipo polo. En su inmensa mayoría, estas confecciones no las absorbió la industria nacional, según las cifras certificadas por el DANE. Nuevamente, el contrabando y la informalidad fueron los beneficiados.
 
Inflación: superando los fantasmas del pasado.
 
Aunque la variación acumulada de precios aún es alta, su escalada ya empieza a suavizarse. Los alimentos en julio acumularon un alza del 15,7%, mientras que en agosto fue del 13,6%. Hay que decir que podría haber sido mayor de no haber sido por los esfuerzos inmensos que hace el comercio para entregar a los consumidores los precios más competitivos, porque la competencia entre ellos es absolutamente feroz: aquí no hay carteles. 
 
No podemos dejar de lado, en todo caso, que los efectos de la inflación se verán reflejados el próximo año en los balances de los empresarios, toda vez que las altas tasas de interés y el aumento del costo de las nóminas, afectarán sus resultados.
 
Ahora, es importante rescatar las lecciones que nos deja esta coyuntura y empezar a aplicar lo que debimos haber aprendido. Por ejemplo, no tiene sentido alguno obligar a los comercializadores de insumos agrícolas a reportar miles de datos, con el argumento de que los fertilizantes son los responsables de los altos costos de producción de los alimentos. El alza en los precios de los alimentos tiene otras variables de carácter estructural. Nuevamente, léase clima y petróleo. 
 
En pocas palabras, en el futuro es preferible esperar lo mejor, pero estar preparados para lo peor. El Fenómeno del Niño, y en algún momento el de la Niña, volverán; la geopolítica moverá los mercados internacionales y las divisas presentarán volatilidad. Lo importante es que estemos preparados.
 
Las exigencias del desarrollo colombiano. No sigamos arando en el mar.
 
No podíamos desaprovechar esta oportunidad para presentar a nuestros queridos afiliados e invitados, el resultado final de un trabajo que desarrollamos durante meses, el cual no es más que nuestra percepción acerca de los puntos más relevantes de una agenda país en la cual estamos llamados a participar en nuestra condición de gremio. 
 
De esta manera, entregamos hoy un libro ameno que al mejor estilo de Moisés, aunque no grabado en piedra, pretendía ser un decálogo, pero no contábamos con que, en aquellos tiempos, aún no se hablaba de sostenibilidad ambiental ni de epílogos, por lo que no nos fue posible acotar el contenido. 
 
Esperamos que, como ha ocurrido con otros documentos similares, este no termine adornando anaqueles y bibliotecas, que sea leído e interiorizado, especialmente porque da fe de nuestro firme compromiso de ser propositivos y ayudar a construir el país que todos queremos. 
 
Creo útil mencionar el origen de este libro. A mediados del año anterior, comenzamos a reflexionar acerca del porqué esta Nación no avanza al ritmo que todos quisiéramos. Y así, se fue incubando la conveniencia de plasmar algunas reflexiones sobre el desarrollo integral del país. Poco a poco, la idea de realizar este estudio se fue decantando para tornarse en un libro y es así como, en enero de este año, tras varias sesiones de trabajo, delineamos lo que podría ser una agenda país. Luego de ocho meses de trabajo arduo, de una juiciosa revisión bibliográfica y de muchas horas de conversación con académicos, amigos y profesionales de distinta formación, surgió esta obra que ofrecemos al país. 
 
Con este esfuerzo, invitamos a la reflexión sobre los planteamientos que formulamos, bajo el entendido de que los gremios no solamente estamos para ocuparnos de los intereses particulares de los afiliados, sino también para participar activamente en el diseño e implementación de políticas públicas. 
 
A continuación nos referiremos brevemente a cada uno de los capítulos desarrollados en el libro.  
 
Hay que trabajar de la mano y devolverle dignidad a la política.
 
El primer capítulo trata sobre la importancia de devolverle la dignidad a la política, puesto que en algunos casos y claro está, no por todos, esta se ha venido perdiendo. 
 
Hace algunos meses, el Presidente de la República manifestó que no quisiera que sus hijos se involucraran en la política porque ésta es una labor muy dura y desgastadora. Yo diría, en cambio, que es indefectible que los jóvenes se interesen en la política y hagan parte de ella, porque como lo recordó hace poco el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Robert Gales, “alguien tiene que cumplir la función pública”. Si no lo hacen los buenos, los inteligentes y los honestos, lo harán los malos, los que no están preparados y especialmente, los deshonestos.  
 
El comercio y su aporte al progreso.
 
Por su parte, el capítulo 2, se refiere al crecimiento económico, un objetivo siempre presente y algo esquivo. Trata, entre otros puntos de estudio, la importancia que tiene el comercio en la economía colombiana.
 
Somos los mayores generadores de empleo con más de 6.100.000 personas ocupadas y con un aporte al PIB superior al 12%. No cabe duda de que el comercio moderno colombiano está jalonando transformaciones productivas y es el principal impulsor del bienestar social. La penetración que están logrando los comercios modernos en los sectores de bajos ingresos es toda una revolución. 
 
El papel del comercio es aún más importante de lo que señalan los indicadores de su aporte al empleo y el PIB. El nivel mismo de la producción y del empleo total está determinado y limitado por el grado de desarrollo de los sistemas de distribución. Un ejemplo palpable es el del comercio de artículos para la remodelación y equipamiento de la vivienda, que ha fomentado la introducción de elementos con nuevos materiales a menor costo y amigables con el medio ambiente.
 
En el entretanto, las cifras del desarrollo mundial y de la composición sectorial de las economías modernas del último medio siglo muestran con total claridad que la verdadera locomotora es el sector de los servicios.
 
Definitivamente, y ese es nuestro mensaje central: hay que socavar la vieja forma de pensar.
 
Mercado laboral y retos para Colombia.
 
Nos referimos también en nuestra obra, en el tercer capítulo, al mercado laboral, partiendo de los cambios demográficos hasta llegar al desempleo e informalidad, pasando por temas trascendentales como la modernización de la estructura productiva, el empleo por departamentos, las desigualdades en la tenencia de empleo por género, el trabajo infantil y las recomendaciones sobre reformas estructurales.
 
Diversificación y sofisticación de las exportaciones. 
 
Consideramos que allí está el verdadero desarrollo económico del país. Este tema fundamental lo desarrollamos en el capítulo 4. En él, destacamos la renovada visión del Gobierno, los tratados de libre comercio, su importancia y su suficiencia y un estudio comparativo sobre qué han hecho otros países y qué debemos hacer nosotros.  
 
Competitividad: el factor que debe liderar la economía.  
 
En el capítulo quinto del libro que hoy presentamos, resaltamos que el bajo nivel del país en este asunto es un problema que impacta en todos los sectores de la economía y hacemos un compendio desde 1.990, sobre los esfuerzos que cada gobierno ha procurado realizar en materia de competitividad, diseñando una nueva política de desarrollo productivo. 
 
¿Alguien, a estas alturas del siglo, se acuerda del Informe Mónitor, o de los CARCEs, o de la Agenda Interna, o de los 20 sectores que según el ministro de turno iban a redimir al país? Ahora se insiste en regionalizar las estrategias. La idea es buena, pero requiere un desarrollo inmediato para que no sea desarrollada por gobiernos posteriores, pues tendría un alto riesgo de que nunca se ejecute. 
 
Urge, entonces, mantener la estructura organizacional de las instituciones públicas para resolver de manera eficiente problemas de la sociedad con el fortalecimiento de sus instituciones. 
 
La educación, lecciones por aprender.
 
En el capítulo sexto, nos referimos a la importancia de la educación como factor de movilidad social y cierre de brechas. Además, destacamos la relevancia de la cobertura y calidad. 
 
Con este asunto nos ha sucedido algo parecido que con el desarrollo económico: muchos diagnósticos, muchas recomendaciones, muchos planes, pero el avance ha sido lento. Pueda ser que con el eventual ingreso de Colombia a la OCDE, sigamos trabajando por el mejoramiento continuo de la educación. 
 
No podemos negar que en materia de cobertura hemos avanzado, principalmente en educación básica y primaria, pero a medida que pasamos a niveles superiores, los indicadores se deterioran. Por ejemplo, mientras que la cobertura en primaria supera el 80%, en terciaria apenas alcanza el 40%. Es como si estuviéramos sembrando esperanza en la niñez, para cosechar frustraciones en la juventud. ¿Qué incentivo tiene un bachiller para continuar su proceso educativo si las barreras a la entrada a la educación tecnológica y universitaria son casi infranqueables? De allí la importancia del programa “Ser pilo paga”. 
 
En Colombia se han venido arraigando las ideas de Giddens y Blair sobre la Tercera Vía. Este concepto, en nuestra opinión, encaja perfectamente con el tema de la educación. Las iniciativas de los colegios en concesión que se aplicaron en Bogotá con tanto éxito a comienzos de siglo, deben retomarse a nivel nacional. 
 
La invitación es, entonces, a formar técnicos, tecnólogos, profesionales, maestros y doctores, en áreas afines a las necesidades del país. 
 
También recomendamos la lectura de la página 204, donde se despeja la duda de si todo tiempo pasado fue mejor. 
 
Pobreza y equidad como asignaturas pendientes. 
 
En el capítulo séptimo nos referimos a este tema, cuyo combate es primordial en la ejecución de las políticas de cualquier gobierno.
 
De acuerdo con el Banco Mundial, un país alcanza el umbral de país rico si su ingreso per cápita supera los 20.000 dólares, expresados por poder adquisitivo. Ese es el nivel de naciones periféricas de Europa como Portugal, Estonia y Hungría. En América Latina, Chile ya alcanzó esta mágica cifra, ayudado porque su población está creciendo mucho menos de lo previsto. Nosotros aún estamos bien lejos de rozar el prometido “desarrollo”, porque estamos en cerca de los 14.000 dólares ajustados por poder adquisitivo. 
 
En el Perú, hay un debate interesante. Si bien dicho país cuenta con condiciones fundamentales para la lucha contra la pobreza, como la estabilidad macroeconómica y la libertad económica, los países desarrollados tienen tres atributos de los que el Perú carece: elevada productividad, marco regulatorio competitivo y alta calidad institucional. 
 
¿Y nosotros qué? ¿Será que seguimos arando en el mar? Me atrevo a sugerir que este diagnóstico aplica para Colombia perfectamente.
 
La justicia sigue cojeando.
 
En el capítulo octavo, desarrollamos uno de los asuntos más críticos del país. Es latente la ineficiencia en la gestión de la rama judicial y la impunidad sigue presente en casos de homicidio, violencia de género y corrupción, entre otros. 
 
Lamentablemente, algunos funcionarios de la rama se acostumbraron a trabajar sin un enfoque de resultados y las instituciones judiciales gozan de cierto hermetismo y de un “complejo de inmunidad”, que dificulta un intento de reforma. A pesar de los defensores del status quo, esta reforma es inaplazable. 
 
Adicionalmente, somos del pensamiento que, habida consideración que las tutelas han desbordado la capacidad de los jueces de fallar sobre otros asuntos, se hace absolutamente imperiosa la necesidad de crear una jurisdicción para las acciones constitucionales. Deberán ser jueces especializados en la materia, los llamados a descongestionar las jurisdicciones en que se divide la rama judicial.  
 
Las dolencias crónicas del sector de la justicia hoy, más que nunca, se convierten en un verdadero desafío para el Estado. No es concebible un país en paz pero sin justicia. 
 
Los desafíos del posconflicto.
 
En el capítulo noveno, nos referimos al posconflicto, sobre el cual ya hemos hecho menciones en este escrito. 
 
De lo fiscal y lo tributario.
 
Este, que es el capítulo décimo, trata sobre la manera de equilibrar las cuentas del estado social de derecho y hace toda una referencia al estado actual de nuestro sistema y algunas propuestas de la Comisión de Expertos constituida por el Gobierno. Recomiendo su lectura, pues contiene una visión práctica de la tributación en Colombia. 
 
Sobre lo demás, ya nos referimos parcialmente a la reforma tributaria que se pretende. 
 
Sostenibilidad ambiental.
 
Este es el último de los capítulos y como ya dijimos, en épocas de Moisés, no tenía relevancia alguna. El detrimento en la sostenibilidad hace indispensable que en la época actual, los empresarios tengamos que considerarlo como un tema esencial. Es por eso que Fenalco Solidario, desde 1.990, ha venido trabajando intensamente sobre este tema y en los últimos años, ha dedicado sus esfuerzos, primordialmente, a la evaluación de la huella de carbono.
 
Hasta aquí, el libro que hoy ofrecemos al país, con la esperanza que sea un referente de todos aquellos que quieran comprender mejor la historia y evolución de Colombia en los últimos años. 
 
Apreciados asistentes: FENALCO, en nombre del comercio formal del país, lamenta la ausencia del Señor Presidente esta noche en la ciudad de Armenia y agradece su mensaje.
 
 
Sean bienvenidos a nuestro Congreso Nacional de Comerciantes.
 
 
 
 
 

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