Palabras del Presidente de FENALCO en Congreso Nacional de Comerciantes
Doy una cálida y cordial bienvenida al Presidente Juan Manuel Santos y a la Comitiva que lo acompaña. Destaco la presencia del distinguido doctor Jaime Tobón Villegas, Presidente de FENALCO hace 55 años y ex Alcalde de Medellín, un hombre que con su sabiduría y consejo, ha sido faro para todos los Presidentes del Gremio en su historia. Para él y para su señora Norela un afectuoso saludo.
Este Congreso se realiza por tercera vez en el Quindío.En 1949, para celebrar los 60 años de fundación de Armenia. Tema central, fue el análisis del informe del profesor Currie, quien moldeó la historia económica de Colombia. En 1974 hubo un segundo Congreso y la preocupación del momento fue el impacto de la inflación. Y este, que para fortuna mía tengo el honor de presidir.
Armenia es fruto de la colonización antioqueña, impulsada por las recuas de mulas y el comercio del café. Los comerciantes ‘cuyabros’ aprovecharon la estratégica ubicación geográfica como paso obligatorio entre el puerto de Buenaventura y el interior del país lo que permitió el florecimiento de la región.
Recordemos que el 25 de enero de 1999, fue devastada por un terremoto. La Presidencia de FENALCO trabajó con titánico esfuerzo para su reconstrucción, mediante contratos con el Gobierno Central. Los frutos están a la vista.
En medio de esta mala racha, que empujaba al desempleo y la pobreza, se dio el ‘milagro del turismo’. Las viejas casonas de las fincas cafeteras, un muestrario de la arquitectura de la colonización antioqueña, se convirtieron en cómodos refugios para los turistas del siglo XXI.
Sin espacio para el pesimismo
Observamos unprimer semestre regular para los consumidores y empresas. Las ventas no fueron tan brillantes como las del año anterior y esta tendencia también se observó en julio y agosto. La baja demanda ha vuelto a ser problema y los costos del crédito también. Pero no podemos perder el optimismo, ni descuidar nuestros negocios.
En lo económico este año terminará con un crecimiento inferior al proyectado del 5% por el gobierno. Buena parte de las empresas, especialmente en el minero, energético, alimentos y comercio registrarán cifras positivas y seguirá llegando inversión extranjera.
Permanentemente en FENALCO nos acosan delegaciones de empresarios extranjeros en busca de orientación para establecerse en el mercado colombiano. Nuestro consejo les ha servido, especialmente a empresarios portugueses y chilenos que quedaron convencidos de las bondades de invertir en Colombia.
La marcha de la economía
A diferencia de lo que acontece en países como España o Grecia, nuestra política económica cuenta con un margen de maniobra para actuar. Si la crisis mundial se agrava, es importante Presidente, aunque suene obvio, aplicar medidas contra cíclicas como la aceleración del gasto público en inversión, y que el Banco de la República continúe disminuyendo las tasas de referencia.
Los recaudos proyectados para el año actual superarán los 100 billones de pesos y ayudarán a reducir el déficit fiscal y a impulsar la inversión pública.
El proceso revaluacionista está estrangulando el sector exportador y las cifras ya comienzan a ser preocupantes. Es urgente convocar al Banco de la República, para que implemente medidas más audaces para detener este fenómeno.
No son las naciones las que exportan, son las empresas según frase del profesor Michael Porter, recordando que no podemos atribuirle al gobierno el poder mágico de sacarnos de nuestras encrucijadas, pero sí es éste el que mediante normas apropiadas crea un ambiente propicio para que surja la iniciativa privada. Las empresas son las llamadas a generar ganancias en productividad, crecimiento y progreso.
Este año en Barranquilla, Porter advirtió que aunque lo que se haga a nivel nacional por mejorar la competitividad es imprescindible, los verdaderos aportes se hacen en las regiones. La prosperidad del país depende de la capacidad de los departamentos y ciudades de trazar y ejecutar un plan específico de competitividad que saque provecho de las oportunidades que surjan del entorno.
En el Quindío, comprendieron que si seguían siendo sólo café y plátano su futuro sería amargo y por ello emprendieron proyectos ecoturísticos y recreativos impactantes. La desregulación permitió que en el país surgieran aerolíneas de bajo costo que democratizaron los viajes en avión. Los almacenes encontraron oportunidades para desarrollar centros comerciales en poblaciones intermedias y en barrios populares. Nadie se imaginó que en Florencia, Facatativá, Magangué, Yopal, Ocaña, Apartadó o Pitalito se abrieran centros comerciales de última generación. Eso es prosperidad!
Cambio de paradigma
Colombia está experimentando profundas transformaciones en su estructura económica y tanto empresarios como gobierno debemos estar atentos a monitorear y aprovechar las oportunidades que brinda el nuevo escenario. Los ingresos por venta de petróleo, carbón y ferroníquel pasaron de US$4.766 millones a finales de siglo, a US$37.178 millones en 2011, mientras que consecuentemente aumenta la participación de la minería en el PIB y se advierte una pérdida de dinamismo en el llamado sector de bienes transables, en particular el agropecuario y la industria.
La desaceleración de los transables no sería un problema si se prevé que los mayores ingresos por exportaciones minero-energéticas son permanentes. Lo que parece estar sucediendo es que nuestro país está viviendo un proceso de adaptación de la economía a la nueva riqueza, y en tal sentido el uso del concepto de “enfermedad holandesa” es inexacto. Lo que el gobierno puede hacer es ayudar a la economía a afrontar las consecuencias de este cambio estructural.
El tema es espinoso, pero creemos, Señor Presidente, que en el país debe darse este debate: algunos pensadores exteriorizan su reproche porque este gobierno no diseñó una política industrial. Lo curioso es que a estas voces no se han unido los industriales. ¿Qué puede hacer su Gobierno? El Fondo Monetario acaba de publicar un estudio que arroja luces. Mucho dependerá de lo que dure la nueva riqueza. Si se prevé que los recursos mineros descubiertos se agotarán con rapidez y que el mayor ingreso de divisas será algo transitorio, como aconteció con las bonanzas cafeteras, ahí sí es preciso proteger los sectores vulnerables.
Pero si la riqueza es de largo aliento, las autoridades económicas tienen que gestionar los cambios inevitables en la estructura de la economía de tal manera que se garantice su estabilidad. Los empresarios podrán ignorar los cambios que están sucediendo, pero no sus consecuencias.
Las proyecciones apuntan a sugerir que la entrada de divisas por exportaciones de la minería seguirá manteniéndose, y se nos hace perfectamente alcanzable la meta de producir un millón y medio de barriles diarios en pocos años. Según el Ministerio de Minas, las exportaciones de carbón pasarán de 51 millones de toneladas en 2004, a 119 millones en 2021. Las de ferroníquel aumentarán de 124 mil toneladas en 2004 a 170 mil en 2020, todo esto sin mencionar el oro, tercer renglón de exportación del país. En estos casos los pronósticos de precios externos indican que se mantendrán.
El FMI insta a tomar medidas para reactivar la productividad del sector de bienes no transables e invertir en la reorientación profesional. Pide que las autoridades comiencen a gestionar “la modificación del curso de la economía para adaptarla a las nuevas circunstancias”.
Cálculos del Ministerio de Minas indican que entre 2010 y 2020 la inversión en el sector de hidrocarburos estará por encima de los 70 mil millones de dólares, de los cuales casi 50 mil millones de dólares se destinarán a exploración y producción y el saldo a inversiones en infraestructura de transporte de crudo, gas y refinación. Razón de más para pensar que la pérdida de importancia de sectores transables es algo más que coyuntural.
Colombia debe asimilar advertencias como la realizada hace poco por el Decano de London School of Business y hoy el Director del Tanque de pensamiento británico sobre la China con sede en Hong Kong: “El pensamiento más innovador no proviene de la compañía de productos envasados de consumo, sino de las firmas de servicios al consumidor, de las que ofrecen servicios a otras empresas y del mundo de la alta tecnología”.
Por el mejoramiento de la competitividad
El tema de la competitividad es motivo de amplio debate. Tenemos un Sistema Nacional de Competitividad, un Consejo Privado de Competitividad, agendas internas, cumbres anuales, un juicioso diagnóstico en el Plan Nacional de Desarrollo Prosperidad para todos, un documento prospectivo sobre la Colombia del 2019 y otro sobre la Colombia del 2032. Pero es como si nos faltara un nuevo empujón. Y, cuidado, pues no sería extraño que surjan voces de las nuevas generaciones que digan con razón, que sobró retórica pero faltó ejecución, o lo que es peor, que no supimos hacer una correcta gestión de los recursos escasos.
Por ejemplo, muchas alcaldías en lugar de construir escuelas, dotarlas de computadores, contratar a los mejores profesores, procurar una buena nutrición infantil y facilitarle los útiles escolares a los alumnos de bajos recursos, optaron por construir puentes donde no hay ríos, velódromos donde nadie monta en bicicleta, traer célebres cantantes internacionales a amenizar las fiestas y ferias, y toda suerte de gastos macondianos, faraónicos e inútiles.
Sobre este punto también aparecen los TLC como elementos de competitividad que coadyuvarán a la transformación productiva. El Acuerdo con los Estados Unidos en particular, debemos verlo como una oportunidad para acelerar el paso hacia la internacionalización. Tenemos la impresión que muchos empresarios aún no comprenden que en la práctica Colombia firmó un Tratado, no con un país sino con el equivalente a 50.
Las oportunidades están, pero hay que buscarlas. No esperen los empresarios que a su puerta pronto vendrán a golpear importadores norteamericanos preguntando qué venden. No hay nada más peligroso para un empresario que disponer de un cómodo escritorio con una linda vista.
Apoyamos la firma del TLC con Corea porque su relación costo-beneficio es ampliamente favorable a los intereses nacionales. De acuerdo con los términos de la negociación, faltan, en la práctica, unos 15 años para que la desgravación en bienes que aparentemente podrían afectar la producción nacional llegue a cero, tiempo suficiente para que se preparen. Ese TLC también será como un laboratorio para conocer más al gigantesco mercado asiático. Apoyamos la estrategia de presentar al Congreso, al mismo tiempo, los 4 acuerdos comerciales ya negociados, y así lo manifestaremos en el Congreso.
El comercio, motor de progreso
En el marco de este Congreso es un orgullo para nosotros presentarles nuestro libro “El comercio en Colombia, una década de desafíos y resultados”. Un estudio que analiza la evolución del comercio en la primera década del siglo, sus perspectivasy posicionamiento como una de las más importantes actividades económicas del país.
Es inminente identificarlo como una de las actividades que más promueve la generación de empleo formal y contribuye al desarrollo de la tecnología y la innovación. En Colombia, la actividad comercial ha hecho que los bienes alcancen sus puntos de destino, acercando y armonizando la demanda con la oferta e integrando las necesidades del consumo.
Como Gremio, continuamos trabajando por el bienestar de esos miles de colombianos que se dedican a esta digna labor, agrupamos desde el más pequeño como la tienda de barrio hasta el más grande. Nos sentimos honrados de representar y aportar en la identificación y posicionamiento del sector.
Somos un tanque de pensamiento, generando información valiosa para los empresarios. Nuestra encuesta de opinión comercial anticipa los resultados del DANE y nuestros modelos predictivos de exportaciones, importaciones, venta de vehículos y otros indicadores, aportan luces para una mejor toma de decisiones.
Logro importante durante la última década es la transferencia del conocimiento como factor de innovación y desarrollo tecnológico, que hemos venido incentivando mediante nuestros innumerables seminarios. Año tras año nos hemos caracterizado por ser pioneros en traer a grandes conferencistas de talla mundial como Lech Walesa, Eduardo Frei, José María Figueres, John Bruton, Ricardo Hausmann, George Chetochine, Francis Fukuyama, Roberto Friedman, Miguel Angel Cornejo, Josefina Vásquez, entre otros. Somos los primeros en traerlos a Colombia y luego son contactados por organizadores de eventos para que continúen difundiendo conocimiento.
Hoy, el desarrollo de la tecnología e innovación en el mundo ya no lo generan las chimeneas. Lo que hay que reconocer es que en Colombia todavía la productividad en el sector de los servicios es baja frente a estándares internacionales. Como lo advierte en reciente escrito Eduardo Lora, colombiano vinculado al BID, la productividad del comercio minorista podría crecer enormemente, generando beneficios económicos y sociales, especialmente a los tenderos de barrio.
En 2011, el comercio fue el de mayor crecimiento en la economía después de la minería: 6,9%. Para el sector, la última década ha sido de renovación, innovación, expansión y consolidación. Ahora son el comercio y los servicios los que en mayor medida contribuyen a la generación de empleo y valor agregado.
Estudios recientes de Penn State University y de University of Colorado, han elaborado el llamado Modelo “WalMex”, el cual explica qué tras la llegada de Walmart a México, la productividad y la tasa de innovación aumenta notoriamente en los empresarios ya existentes. Los precios de la canasta básica tienden a bajar, generando bienestar y aumento de riqueza para los consumidores.
Gracias a los almacenes de gran formato, centenares de microempresas y pymes tienen como vender su producción en todo el país. Me refiero a las marcas propias, que le han permitido a los consumidores ahorrar millones de pesos, a las pequeñas industrias producir para ellos y aumentar competitivamente sus niveles de producción, y a los detallistas fidelizar a su clientela.
Entre tanto, las industrias líderes en el gran consumo, para no perder cuota de mercado, han acelerado el cambio tecnológico lanzando nuevos y mejores productos, con altas dosis de innovación. El comercio organizado se ha convertido en un motor de progreso y líder en el cambio tecnológico. Es de ese tamaño la revolución comercial!
La inversión extranjera directa en el 2011 alcanzó 14.234 millones de dólares, registrando un crecimiento del 91,8%. El comercio contribuyó con 2.264 millones de dólares, el 17,1% del total, ocupando el segundo lugar después del sector petrolero y quintuplicando la inversión de la Industria.
En empleo, las últimas cifras demuestran que el comercio le responde al país. Hoy, el 26% de los ocupados en todo el país, es decir 6.200.000 personas, se ubican en el sector comercial. En las zonas urbanas, uno de cada tres ocupados está vinculado al sector que representamos.
En agosto, Señor Presidente, en la vuelta a Colombia a la cual usted muy gentilmente me invitó para que lo acompañara, se habló de 2 millones de nuevos empleos generados durante su gobierno. Quiero subrayar, que el comercio ha contribuido con 740.000 a nivel nacional, algo más que el tamaño de la ciudad de Cúcuta y algo menos que Cartagena. En las principales 13 ciudades el empleo generado en este lapso fue de 345.000 equivalente a la población de Pasto.
El empleo vinculado al comercio moderno hace más de dos años viene creciendo a una tasa del 6% mensual y el de temporales y mediante agencias de contratación es cada vez menor. Esto es empleo de calidad.
Sea este el momento para proponer una avanzada reforma al régimen laboral colombiano. Cuando una economía crónicamente tiene a 2 de cada 3 trabajadores en la informalidad y el desempleo, algo no está funcionando bien. Urge plantear una reforma laboral que flexibilice la contratación, los horarios, los contratos laborales en días festivos, entre otros tantos factores. Con el actual régimen laboral es muy difícil afrontar la competencia de las economías con las cuales hemos hecho acuerdos o estamos en vía de negociación. Debemos ser audaces!
Como lo expresamos en el libro que hoy estamos entregando, el comercio continúa en constante cambio y en lo corrido de este siglo, ha tenidouna gran expansión como nunca lo había hecho: proliferaron nuevos formatos comerciales, se tecnificaron eslabones de la cadena de abastecimiento, los centros comerciales se consolidaron como modelos de asociación comercial bien posicionados y las tiendas de barrio mantuvieron sus nichos de mercado.
El crecimiento comercial que se presenta en la última década es sorprendente y demuestra el progreso del sector. En 2002, el área de venta al público era de 1,5 millones de metros cuadrados, mientras que para el 2011 esta cifra se duplicó, al llegar a los 2,8 millones de metros cuadrados generando además un efecto multiplicador en la construcción.
El aumento en la tenencia de bienes en los hogares colombianos en los últimos años a bajos precios es una notable demostración del aporte del comercio a la sociedad. Hoy, el 92% de los hogares cuenta con un televisor a color, más de la mitad de la población posee una nevera, -primordial para la preservación de alimentos- y miles de amas de casa ya cuentan en su hogar con una lavadora. No hay nada más complejo que lavar a mano un juego de sábanas!
Lo anterior ha sido posible en parte gracias al crédito concedido por el comercio para adquirir estos bienes y en el caso de los estratos uno a tres, que son más del 65% de la población colombiana, fue el único medio de hacerse a ellos. Aquí hay una nueva concepción denominada por el PNUD “negocios inclusivos”, siendo el instrumento para obtener bienes y servicios que de otra forma no podrían ser adquiridos, reduciendo de esta manera la brecha, a menos que existiera un asistencialismo del Estado.
En 2003 solo el 11% de los hogares poseían un computador; hoy, con cifras de 2011, el 34% de los hogares ya disponen de uno. Reconocemos que la venta de computadores personales mantiene un dinamismo exponencial gracias a que los de bajo costo no tienen IVA. Este exitoso caso de aumento de riqueza y bienestar para los hogares de estratos populares podría profundizarse si también se aplicara el mismo tratamiento a lavadoras y neveras de baja gama, máxime si se propende por una política de vivienda como la que usted está ejecutando, Señor Presidente.
Nótese que el comercio es uno de los grandes aportantes al fisco nacional. De lo pagado en 2011 por concepto de IVA, el 77% fue recaudado por el comercio moderno, algo más de 22 billones de pesos.
No nos cansaremos de sustentar que es nuestro comercio el que está jalonando transformaciones productivas y el gran protagonista del sector privado que impulsa el bienestar social.
La Reforma Tributaria
El ajuste tributario realizado mediante la ley 1430, generó unos recursos fiscales cuantiosísimos, que ni siquiera nos imaginamos los dirigentes gremiales.
Pero, la celebración permanente de tratados comerciales que ha hecho que Colombia se inserte agresivamente en los mercados internacionales, exige una actualización del estatuto tributario en pro de ser más competitivos, de eliminar costos de transacción, de otorgar al contribuyente la razón cuando la tiene y eliminar inequidades, entre otras razones. Esto hace indispensable una reforma tributaria.
Cuando otros países ofrecen condiciones y oportunidades de inversión similares, el diferencial tarifario puede conllevar a la pérdida de inversión frente a mercados donde el retorno privado sea mayor, en detrimento de las ganancias que en capital, conocimiento y desarrollo representan la inversión extranjera y doméstica en una economía. Colombia posee una tarifa del 33% del impuesto sobre la renta, supera a Chile con 17%, Brasil con 25% y México con 30%. Hay que bajarla sin temor al 27%!
En Colombia, cerca del 75% de las pequeñas empresas que anualmente se crean, desaparecen. Las obligaciones de cumplir con lo dispuesto en la legislación tributaria hacen que estas empresas tengan escasas posibilidades de subsistir y que opten por desarrollarse en la informalidad. Hemos venido trabajando dentro del programa “Colombia se formaliza”, impulsado por Mincomercio en beneficio del pequeño tendero bajo el lema “ser formal es un buen negocio”.
Otro de los tributos que añade ineficiencia al sistema colombiano es el impuesto al patrimonio que desincentiva la inversión en la medida en que incrementa el gravamen sobre rentas que ya han tributado. Las empresas deciden crecer hasta un punto para no llegar al umbral en el que, por ley, son sujetos de pago del impuesto.
El país sí necesita una reforma tributaria, pero una reforma tributaria para la competitividad. Somos partidarios de que se debata en esta legislatura y si fuere necesario, que se apruebe en la siguiente.
Le tengo una buena noticia, Señor Presidente: un estudio del FMI publicado en marzo del año pasado concluye que los políticos que implementan reformas económicas no pierden las elecciones subsiguientes. La evidencia no apoya la versión según la cual los votantes tienden a castigar a los políticos que implementan reformas.
Acompañamos al Director de la DIAN, hombre probo, valiente e impopular, lo cual es una buena señal de que está haciendo las cosas bien. El nos ha explicado cómo la reforma está encaminada a aumentar la productividad y la modernización económica y que, para honrar la promesa del Señor Presidente, no habrá aumento de impuestos.
En suma, la reforma debe servir para impulsar la competitividad, haciendo más flexible y sencilla la administración tributaria y reduciéndole al sector privado los costos de transacción.
Diálogos de paz
Señor Presidente, estamos frente a un representativo grupo de empresarios afiliados y respetuosamente creemos que éste es un escenario ideal para iniciar la pedagogía frente a la paz.
Los economistas colombianos han tratado de calcular el impacto del conflicto armado en el crecimiento económico. El nuevo Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, en un trabajo de 2008 concluyó que la contracción de productividad en los años ochenta y noventa fue causada por un aumento en la criminalidad, la cual desvió el capital y la mano de obra hacia actividades improductivas.
El aumento paulatino y firme del presupuesto militar, con aportes mayoritarios de los empresarios y la ayuda de Estados Unidos mediante el Plan Colombia, invirtió la situación a favor del Estado.
FENALCO reitera lo expresado ante los medios de comunicación en el sentido de apoyar la búsqueda de la paz mediante el diálogo.
Sin embargo, los colombianos hemos perdido la confianza en las buenas intenciones de los grupos guerrilleros y serán ellos los encargados de recuperarla, dando fin a todos los actos de barbarie que los han caracterizado en el pasado. Únicamente así será posible avanzar.
Hay que recalcar en las mesas de diálogo que los últimos procesos fracasaron como consecuencia de esos actos, al asesinar al exministro Argelino Durán Quintero y al desviar un avión y posteriormente secuestrar al congresista Jorge Eduardo Gechem Turbay.
Afortunadamente y en buen momento, ya se emprendieron las reformas sociales que en el pasado estos grupos habían incluido como parte de la agenda de negociación. Seguramente el énfasis central de los diálogos estará enmarcado en los mecanismos de reinserción social y política de los grupos armados ilegales. Reiteramos nuestra complacencia de que se haya abierto un camino.
De llegar este proceso a un final feliz, como nosotros quisiéramos, recordamos que Colombia cuenta ya con un exitoso modelo de reincorporación y que ha quedado claro que los integrantes de las FARC y el ELN que se desmovilizan, tienen serias vulnerabilidades en el tema educativo. Muchos de ellos son analfabetas. Esto obligaría a preparar toda una estrategia educativa básica e integral para adultos, antes de ser posible incorporarlos exitosamente a la vida económica nacional.
Durante ese lapso formativo, habría que prever al menos por un lustro, importantes recursos públicos para el sostenimiento de los reincorporados y sus familias.
Señor Presidente:
Este Gremio cree que hay motivos para pensar que el país está predestinado a tener un ritmo de crecimiento sostenido y disminuir el desempleo.
Para que esto sea posible, lo acompañamos en la ejecución de sus programas para la reducción de la pobreza, la generación de grandes obras de infraestructura, la vivienda para los desposeídos, la restitución de tierras, los sistemas masivos de transporte público urbano, en una palabra, tener la economía a todo vapor.
Muchas gracias.
Doy una cálida y cordial bienvenida al Presidente Juan Manuel Santos y a la Comitiva que lo acompaña. Destaco la presencia del distinguido doctor Jaime Tobón Villegas, Presidente de FENALCO hace 55 años y ex Alcalde de Medellín, un hombre que con su sabiduría y consejo, ha sido faro para todos los Presidentes del Gremio en su historia. Para él y para su señora Norela un afectuoso saludo.
Este Congreso se realiza por tercera vez en el Quindío.En 1949, para celebrar los 60 años de fundación de Armenia. Tema central, fue el análisis del informe del profesor Currie, quien moldeó la historia económica de Colombia. En 1974 hubo un segundo Congreso y la preocupación del momento fue el impacto de la inflación. Y este, que para fortuna mía tengo el honor de presidir.
Armenia es fruto de la colonización antioqueña, impulsada por las recuas de mulas y el comercio del café. Los comerciantes ‘cuyabros’ aprovecharon la estratégica ubicación geográfica como paso obligatorio entre el puerto de Buenaventura y el interior del país lo que permitió el florecimiento de la región.
Recordemos que el 25 de enero de 1999, fue devastada por un terremoto. La Presidencia de FENALCO trabajó con titánico esfuerzo para su reconstrucción, mediante contratos con el Gobierno Central. Los frutos están a la vista.
En medio de esta mala racha, que empujaba al desempleo y la pobreza, se dio el ‘milagro del turismo’. Las viejas casonas de las fincas cafeteras, un muestrario de la arquitectura de la colonización antioqueña, se convirtieron en cómodos refugios para los turistas del siglo XXI.
Sin espacio para el pesimismo
Observamos unprimer semestre regular para los consumidores y empresas. Las ventas no fueron tan brillantes como las del año anterior y esta tendencia también se observó en julio y agosto. La baja demanda ha vuelto a ser problema y los costos del crédito también. Pero no podemos perder el optimismo, ni descuidar nuestros negocios.
En lo económico este año terminará con un crecimiento inferior al proyectado del 5% por el gobierno. Buena parte de las empresas, especialmente en el minero, energético, alimentos y comercio registrarán cifras positivas y seguirá llegando inversión extranjera.
Permanentemente en FENALCO nos acosan delegaciones de empresarios extranjeros en busca de orientación para establecerse en el mercado colombiano. Nuestro consejo les ha servido, especialmente a empresarios portugueses y chilenos que quedaron convencidos de las bondades de invertir en Colombia.
La marcha de la economía
A diferencia de lo que acontece en países como España o Grecia, nuestra política económica cuenta con un margen de maniobra para actuar. Si la crisis mundial se agrava, es importante Presidente, aunque suene obvio, aplicar medidas contra cíclicas como la aceleración del gasto público en inversión, y que el Banco de la República continúe disminuyendo las tasas de referencia.
Los recaudos proyectados para el año actual superarán los 100 billones de pesos y ayudarán a reducir el déficit fiscal y a impulsar la inversión pública.
El proceso revaluacionista está estrangulando el sector exportador y las cifras ya comienzan a ser preocupantes. Es urgente convocar al Banco de la República, para que implemente medidas más audaces para detener este fenómeno.
No son las naciones las que exportan, son las empresas según frase del profesor Michael Porter, recordando que no podemos atribuirle al gobierno el poder mágico de sacarnos de nuestras encrucijadas, pero sí es éste el que mediante normas apropiadas crea un ambiente propicio para que surja la iniciativa privada. Las empresas son las llamadas a generar ganancias en productividad, crecimiento y progreso.
Este año en Barranquilla, Porter advirtió que aunque lo que se haga a nivel nacional por mejorar la competitividad es imprescindible, los verdaderos aportes se hacen en las regiones. La prosperidad del país depende de la capacidad de los departamentos y ciudades de trazar y ejecutar un plan específico de competitividad que saque provecho de las oportunidades que surjan del entorno.
En el Quindío, comprendieron que si seguían siendo sólo café y plátano su futuro sería amargo y por ello emprendieron proyectos ecoturísticos y recreativos impactantes. La desregulación permitió que en el país surgieran aerolíneas de bajo costo que democratizaron los viajes en avión. Los almacenes encontraron oportunidades para desarrollar centros comerciales en poblaciones intermedias y en barrios populares. Nadie se imaginó que en Florencia, Facatativá, Magangué, Yopal, Ocaña, Apartadó o Pitalito se abrieran centros comerciales de última generación. Eso es prosperidad!
Cambio de paradigma
Colombia está experimentando profundas transformaciones en su estructura económica y tanto empresarios como gobierno debemos estar atentos a monitorear y aprovechar las oportunidades que brinda el nuevo escenario. Los ingresos por venta de petróleo, carbón y ferroníquel pasaron de US$4.766 millones a finales de siglo, a US$37.178 millones en 2011, mientras que consecuentemente aumenta la participación de la minería en el PIB y se advierte una pérdida de dinamismo en el llamado sector de bienes transables, en particular el agropecuario y la industria.
La desaceleración de los transables no sería un problema si se prevé que los mayores ingresos por exportaciones minero-energéticas son permanentes. Lo que parece estar sucediendo es que nuestro país está viviendo un proceso de adaptación de la economía a la nueva riqueza, y en tal sentido el uso del concepto de “enfermedad holandesa” es inexacto. Lo que el gobierno puede hacer es ayudar a la economía a afrontar las consecuencias de este cambio estructural.
El tema es espinoso, pero creemos, Señor Presidente, que en el país debe darse este debate: algunos pensadores exteriorizan su reproche porque este gobierno no diseñó una política industrial. Lo curioso es que a estas voces no se han unido los industriales. ¿Qué puede hacer su Gobierno? El Fondo Monetario acaba de publicar un estudio que arroja luces. Mucho dependerá de lo que dure la nueva riqueza. Si se prevé que los recursos mineros descubiertos se agotarán con rapidez y que el mayor ingreso de divisas será algo transitorio, como aconteció con las bonanzas cafeteras, ahí sí es preciso proteger los sectores vulnerables.
Pero si la riqueza es de largo aliento, las autoridades económicas tienen que gestionar los cambios inevitables en la estructura de la economía de tal manera que se garantice su estabilidad. Los empresarios podrán ignorar los cambios que están sucediendo, pero no sus consecuencias.
Las proyecciones apuntan a sugerir que la entrada de divisas por exportaciones de la minería seguirá manteniéndose, y se nos hace perfectamente alcanzable la meta de producir un millón y medio de barriles diarios en pocos años. Según el Ministerio de Minas, las exportaciones de carbón pasarán de 51 millones de toneladas en 2004, a 119 millones en 2021. Las de ferroníquel aumentarán de 124 mil toneladas en 2004 a 170 mil en 2020, todo esto sin mencionar el oro, tercer renglón de exportación del país. En estos casos los pronósticos de precios externos indican que se mantendrán.
El FMI insta a tomar medidas para reactivar la productividad del sector de bienes no transables e invertir en la reorientación profesional. Pide que las autoridades comiencen a gestionar “la modificación del curso de la economía para adaptarla a las nuevas circunstancias”.
Cálculos del Ministerio de Minas indican que entre 2010 y 2020 la inversión en el sector de hidrocarburos estará por encima de los 70 mil millones de dólares, de los cuales casi 50 mil millones de dólares se destinarán a exploración y producción y el saldo a inversiones en infraestructura de transporte de crudo, gas y refinación. Razón de más para pensar que la pérdida de importancia de sectores transables es algo más que coyuntural.
Colombia debe asimilar advertencias como la realizada hace poco por el Decano de London School of Business y hoy el Director del Tanque de pensamiento británico sobre la China con sede en Hong Kong: “El pensamiento más innovador no proviene de la compañía de productos envasados de consumo, sino de las firmas de servicios al consumidor, de las que ofrecen servicios a otras empresas y del mundo de la alta tecnología”.
Por el mejoramiento de la competitividad
El tema de la competitividad es motivo de amplio debate. Tenemos un Sistema Nacional de Competitividad, un Consejo Privado de Competitividad, agendas internas, cumbres anuales, un juicioso diagnóstico en el Plan Nacional de Desarrollo Prosperidad para todos, un documento prospectivo sobre la Colombia del 2019 y otro sobre la Colombia del 2032. Pero es como si nos faltara un nuevo empujón. Y, cuidado, pues no sería extraño que surjan voces de las nuevas generaciones que digan con razón, que sobró retórica pero faltó ejecución, o lo que es peor, que no supimos hacer una correcta gestión de los recursos escasos.
Por ejemplo, muchas alcaldías en lugar de construir escuelas, dotarlas de computadores, contratar a los mejores profesores, procurar una buena nutrición infantil y facilitarle los útiles escolares a los alumnos de bajos recursos, optaron por construir puentes donde no hay ríos, velódromos donde nadie monta en bicicleta, traer célebres cantantes internacionales a amenizar las fiestas y ferias, y toda suerte de gastos macondianos, faraónicos e inútiles.
Sobre este punto también aparecen los TLC como elementos de competitividad que coadyuvarán a la transformación productiva. El Acuerdo con los Estados Unidos en particular, debemos verlo como una oportunidad para acelerar el paso hacia la internacionalización. Tenemos la impresión que muchos empresarios aún no comprenden que en la práctica Colombia firmó un Tratado, no con un país sino con el equivalente a 50.
Las oportunidades están, pero hay que buscarlas. No esperen los empresarios que a su puerta pronto vendrán a golpear importadores norteamericanos preguntando qué venden. No hay nada más peligroso para un empresario que disponer de un cómodo escritorio con una linda vista.
Apoyamos la firma del TLC con Corea porque su relación costo-beneficio es ampliamente favorable a los intereses nacionales. De acuerdo con los términos de la negociación, faltan, en la práctica, unos 15 años para que la desgravación en bienes que aparentemente podrían afectar la producción nacional llegue a cero, tiempo suficiente para que se preparen. Ese TLC también será como un laboratorio para conocer más al gigantesco mercado asiático. Apoyamos la estrategia de presentar al Congreso, al mismo tiempo, los 4 acuerdos comerciales ya negociados, y así lo manifestaremos en el Congreso.
El comercio, motor de progreso
En el marco de este Congreso es un orgullo para nosotros presentarles nuestro libro “El comercio en Colombia, una década de desafíos y resultados”. Un estudio que analiza la evolución del comercio en la primera década del siglo, sus perspectivasy posicionamiento como una de las más importantes actividades económicas del país.
Es inminente identificarlo como una de las actividades que más promueve la generación de empleo formal y contribuye al desarrollo de la tecnología y la innovación. En Colombia, la actividad comercial ha hecho que los bienes alcancen sus puntos de destino, acercando y armonizando la demanda con la oferta e integrando las necesidades del consumo.
Como Gremio, continuamos trabajando por el bienestar de esos miles de colombianos que se dedican a esta digna labor, agrupamos desde el más pequeño como la tienda de barrio hasta el más grande. Nos sentimos honrados de representar y aportar en la identificación y posicionamiento del sector.
Somos un tanque de pensamiento, generando información valiosa para los empresarios. Nuestra encuesta de opinión comercial anticipa los resultados del DANE y nuestros modelos predictivos de exportaciones, importaciones, venta de vehículos y otros indicadores, aportan luces para una mejor toma de decisiones.
Logro importante durante la última década es la transferencia del conocimiento como factor de innovación y desarrollo tecnológico, que hemos venido incentivando mediante nuestros innumerables seminarios. Año tras año nos hemos caracterizado por ser pioneros en traer a grandes conferencistas de talla mundial como Lech Walesa, Eduardo Frei, José María Figueres, John Bruton, Ricardo Hausmann, George Chetochine, Francis Fukuyama, Roberto Friedman, Miguel Angel Cornejo, Josefina Vásquez, entre otros. Somos los primeros en traerlos a Colombia y luego son contactados por organizadores de eventos para que continúen difundiendo conocimiento.
Hoy, el desarrollo de la tecnología e innovación en el mundo ya no lo generan las chimeneas. Lo que hay que reconocer es que en Colombia todavía la productividad en el sector de los servicios es baja frente a estándares internacionales. Como lo advierte en reciente escrito Eduardo Lora, colombiano vinculado al BID, la productividad del comercio minorista podría crecer enormemente, generando beneficios económicos y sociales, especialmente a los tenderos de barrio.
En 2011, el comercio fue el de mayor crecimiento en la economía después de la minería: 6,9%. Para el sector, la última década ha sido de renovación, innovación, expansión y consolidación. Ahora son el comercio y los servicios los que en mayor medida contribuyen a la generación de empleo y valor agregado.
Estudios recientes de Penn State University y de University of Colorado, han elaborado el llamado Modelo “WalMex”, el cual explica qué tras la llegada de Walmart a México, la productividad y la tasa de innovación aumenta notoriamente en los empresarios ya existentes. Los precios de la canasta básica tienden a bajar, generando bienestar y aumento de riqueza para los consumidores.
Gracias a los almacenes de gran formato, centenares de microempresas y pymes tienen como vender su producción en todo el país. Me refiero a las marcas propias, que le han permitido a los consumidores ahorrar millones de pesos, a las pequeñas industrias producir para ellos y aumentar competitivamente sus niveles de producción, y a los detallistas fidelizar a su clientela.
Entre tanto, las industrias líderes en el gran consumo, para no perder cuota de mercado, han acelerado el cambio tecnológico lanzando nuevos y mejores productos, con altas dosis de innovación. El comercio organizado se ha convertido en un motor de progreso y líder en el cambio tecnológico. Es de ese tamaño la revolución comercial!
La inversión extranjera directa en el 2011 alcanzó 14.234 millones de dólares, registrando un crecimiento del 91,8%. El comercio contribuyó con 2.264 millones de dólares, el 17,1% del total, ocupando el segundo lugar después del sector petrolero y quintuplicando la inversión de la Industria.
En empleo, las últimas cifras demuestran que el comercio le responde al país. Hoy, el 26% de los ocupados en todo el país, es decir 6.200.000 personas, se ubican en el sector comercial. En las zonas urbanas, uno de cada tres ocupados está vinculado al sector que representamos.
En agosto, Señor Presidente, en la vuelta a Colombia a la cual usted muy gentilmente me invitó para que lo acompañara, se habló de 2 millones de nuevos empleos generados durante su gobierno. Quiero subrayar, que el comercio ha contribuido con 740.000 a nivel nacional, algo más que el tamaño de la ciudad de Cúcuta y algo menos que Cartagena. En las principales 13 ciudades el empleo generado en este lapso fue de 345.000 equivalente a la población de Pasto.
El empleo vinculado al comercio moderno hace más de dos años viene creciendo a una tasa del 6% mensual y el de temporales y mediante agencias de contratación es cada vez menor. Esto es empleo de calidad.
Sea este el momento para proponer una avanzada reforma al régimen laboral colombiano. Cuando una economía crónicamente tiene a 2 de cada 3 trabajadores en la informalidad y el desempleo, algo no está funcionando bien. Urge plantear una reforma laboral que flexibilice la contratación, los horarios, los contratos laborales en días festivos, entre otros tantos factores. Con el actual régimen laboral es muy difícil afrontar la competencia de las economías con las cuales hemos hecho acuerdos o estamos en vía de negociación. Debemos ser audaces!
Como lo expresamos en el libro que hoy estamos entregando, el comercio continúa en constante cambio y en lo corrido de este siglo, ha tenidouna gran expansión como nunca lo había hecho: proliferaron nuevos formatos comerciales, se tecnificaron eslabones de la cadena de abastecimiento, los centros comerciales se consolidaron como modelos de asociación comercial bien posicionados y las tiendas de barrio mantuvieron sus nichos de mercado.
El crecimiento comercial que se presenta en la última década es sorprendente y demuestra el progreso del sector. En 2002, el área de venta al público era de 1,5 millones de metros cuadrados, mientras que para el 2011 esta cifra se duplicó, al llegar a los 2,8 millones de metros cuadrados generando además un efecto multiplicador en la construcción.
El aumento en la tenencia de bienes en los hogares colombianos en los últimos años a bajos precios es una notable demostración del aporte del comercio a la sociedad. Hoy, el 92% de los hogares cuenta con un televisor a color, más de la mitad de la población posee una nevera, -primordial para la preservación de alimentos- y miles de amas de casa ya cuentan en su hogar con una lavadora. No hay nada más complejo que lavar a mano un juego de sábanas!
Lo anterior ha sido posible en parte gracias al crédito concedido por el comercio para adquirir estos bienes y en el caso de los estratos uno a tres, que son más del 65% de la población colombiana, fue el único medio de hacerse a ellos. Aquí hay una nueva concepción denominada por el PNUD “negocios inclusivos”, siendo el instrumento para obtener bienes y servicios que de otra forma no podrían ser adquiridos, reduciendo de esta manera la brecha, a menos que existiera un asistencialismo del Estado.
En 2003 solo el 11% de los hogares poseían un computador; hoy, con cifras de 2011, el 34% de los hogares ya disponen de uno. Reconocemos que la venta de computadores personales mantiene un dinamismo exponencial gracias a que los de bajo costo no tienen IVA. Este exitoso caso de aumento de riqueza y bienestar para los hogares de estratos populares podría profundizarse si también se aplicara el mismo tratamiento a lavadoras y neveras de baja gama, máxime si se propende por una política de vivienda como la que usted está ejecutando, Señor Presidente.
Nótese que el comercio es uno de los grandes aportantes al fisco nacional. De lo pagado en 2011 por concepto de IVA, el 77% fue recaudado por el comercio moderno, algo más de 22 billones de pesos.
No nos cansaremos de sustentar que es nuestro comercio el que está jalonando transformaciones productivas y el gran protagonista del sector privado que impulsa el bienestar social.
La Reforma Tributaria
El ajuste tributario realizado mediante la ley 1430, generó unos recursos fiscales cuantiosísimos, que ni siquiera nos imaginamos los dirigentes gremiales.
Pero, la celebración permanente de tratados comerciales que ha hecho que Colombia se inserte agresivamente en los mercados internacionales, exige una actualización del estatuto tributario en pro de ser más competitivos, de eliminar costos de transacción, de otorgar al contribuyente la razón cuando la tiene y eliminar inequidades, entre otras razones. Esto hace indispensable una reforma tributaria.
Cuando otros países ofrecen condiciones y oportunidades de inversión similares, el diferencial tarifario puede conllevar a la pérdida de inversión frente a mercados donde el retorno privado sea mayor, en detrimento de las ganancias que en capital, conocimiento y desarrollo representan la inversión extranjera y doméstica en una economía. Colombia posee una tarifa del 33% del impuesto sobre la renta, supera a Chile con 17%, Brasil con 25% y México con 30%. Hay que bajarla sin temor al 27%!
En Colombia, cerca del 75% de las pequeñas empresas que anualmente se crean, desaparecen. Las obligaciones de cumplir con lo dispuesto en la legislación tributaria hacen que estas empresas tengan escasas posibilidades de subsistir y que opten por desarrollarse en la informalidad. Hemos venido trabajando dentro del programa “Colombia se formaliza”, impulsado por Mincomercio en beneficio del pequeño tendero bajo el lema “ser formal es un buen negocio”.
Otro de los tributos que añade ineficiencia al sistema colombiano es el impuesto al patrimonio que desincentiva la inversión en la medida en que incrementa el gravamen sobre rentas que ya han tributado. Las empresas deciden crecer hasta un punto para no llegar al umbral en el que, por ley, son sujetos de pago del impuesto.
El país sí necesita una reforma tributaria, pero una reforma tributaria para la competitividad. Somos partidarios de que se debata en esta legislatura y si fuere necesario, que se apruebe en la siguiente.
Le tengo una buena noticia, Señor Presidente: un estudio del FMI publicado en marzo del año pasado concluye que los políticos que implementan reformas económicas no pierden las elecciones subsiguientes. La evidencia no apoya la versión según la cual los votantes tienden a castigar a los políticos que implementan reformas.
Acompañamos al Director de la DIAN, hombre probo, valiente e impopular, lo cual es una buena señal de que está haciendo las cosas bien. El nos ha explicado cómo la reforma está encaminada a aumentar la productividad y la modernización económica y que, para honrar la promesa del Señor Presidente, no habrá aumento de impuestos.
En suma, la reforma debe servir para impulsar la competitividad, haciendo más flexible y sencilla la administración tributaria y reduciéndole al sector privado los costos de transacción.
Diálogos de paz
Señor Presidente, estamos frente a un representativo grupo de empresarios afiliados y respetuosamente creemos que éste es un escenario ideal para iniciar la pedagogía frente a la paz.
Los economistas colombianos han tratado de calcular el impacto del conflicto armado en el crecimiento económico. El nuevo Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, en un trabajo de 2008 concluyó que la contracción de productividad en los años ochenta y noventa fue causada por un aumento en la criminalidad, la cual desvió el capital y la mano de obra hacia actividades improductivas.
El aumento paulatino y firme del presupuesto militar, con aportes mayoritarios de los empresarios y la ayuda de Estados Unidos mediante el Plan Colombia, invirtió la situación a favor del Estado.
FENALCO reitera lo expresado ante los medios de comunicación en el sentido de apoyar la búsqueda de la paz mediante el diálogo.
Sin embargo, los colombianos hemos perdido la confianza en las buenas intenciones de los grupos guerrilleros y serán ellos los encargados de recuperarla, dando fin a todos los actos de barbarie que los han caracterizado en el pasado. Únicamente así será posible avanzar.
Hay que recalcar en las mesas de diálogo que los últimos procesos fracasaron como consecuencia de esos actos, al asesinar al exministro Argelino Durán Quintero y al desviar un avión y posteriormente secuestrar al congresista Jorge Eduardo Gechem Turbay.
Afortunadamente y en buen momento, ya se emprendieron las reformas sociales que en el pasado estos grupos habían incluido como parte de la agenda de negociación. Seguramente el énfasis central de los diálogos estará enmarcado en los mecanismos de reinserción social y política de los grupos armados ilegales. Reiteramos nuestra complacencia de que se haya abierto un camino.
De llegar este proceso a un final feliz, como nosotros quisiéramos, recordamos que Colombia cuenta ya con un exitoso modelo de reincorporación y que ha quedado claro que los integrantes de las FARC y el ELN que se desmovilizan, tienen serias vulnerabilidades en el tema educativo. Muchos de ellos son analfabetas. Esto obligaría a preparar toda una estrategia educativa básica e integral para adultos, antes de ser posible incorporarlos exitosamente a la vida económica nacional.
Durante ese lapso formativo, habría que prever al menos por un lustro, importantes recursos públicos para el sostenimiento de los reincorporados y sus familias.
Señor Presidente:
Este Gremio cree que hay motivos para pensar que el país está predestinado a tener un ritmo de crecimiento sostenido y disminuir el desempleo.
Para que esto sea posible, lo acompañamos en la ejecución de sus programas para la reducción de la pobreza, la generación de grandes obras de infraestructura, la vivienda para los desposeídos, la restitución de tierras, los sistemas masivos de transporte público urbano, en una palabra, tener la economía a todo vapor.
Muchas gracias.
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