Solidaridad del comercio es incuestionable

Desde los inicios de la Federación, en mayo de 1945, FENALCO trae en su sangre la solidaridad. Algunas veces hemos sido solidarios entre nosotros mismos, como corresponde a un gremio mayoritariamente integrado por pequeños comerciantes, como ocurrió en 1948, tras el ‘bogotazo’, con los  damnificados por la asonada. Pero muchísimas veces más hemos actuado con una solidaridad del sector hacia los colombianos más desprotegidos, como cuando creamos las cajas de compensación y la Fundación FENALCO Solidario.

Sería absolutamente imposible enumerar las obras de solidaridad social que nuestros afiliados han hecho, a lo largo del país durante 67 años, pero me parece pertinente tomar como ejemplo algunas de las más grandes y consolidadas, como las emprendidas por las grandes cadenas del comercio moderno, que al parecer son las menos reconocidas, irónicamente, a pesar de ser tan visibles por el público.  

Hace algún tiempo generó una gran polémica periodística el correo electrónico, modalidad spam, marcado con el asunto: “Ojo El redondeo en los grandes almacenes”, que en el cual se acusaba a algunos de nuestros afiliados de recibir beneficios tributarios de forma ilegal al hacer donaciones a nombre propio, con las donaciones de clientes.

El mensaje, que siembra injusta desconfianza en los clientes de las cadenas, y de todo el comercio en general, es un refrito del anónimo, absolutamente cuestionable como todo anónimo, que  circuló en México, Argentina y Chile, en perjuicio de cadenas locales con las mismas prácticas.

FENALCO puede dar fe de la transparencia con la cual se manejan estos recursos, nutridos de las donaciones voluntarios de vueltos de menor cuantía o bonos voluntarios de sumas irrisorias, por parte de sus afiliados. Estos dineros no llevan a ningún beneficio económico de los empresarios, ni mucho menos de carácter tributario, ya que son entregados a fundaciones creadas expresamente para apoyar obras sociales de nutrición y educación de colombianos bajo el borde de la pobreza.

Algunos compradores que donan estas monedas del vuelto de sus compras, o quienes adquieren los bonos correspondientes a cada empresa de grandes superficies donde compra, desean recibir un crédito de o certificado de donación. Están en todo su derecho, y los almacenes están prestos a enviarles el certificado o nota de factura correspondiente, que en la mayoría de casos pueden respaldarse por la revisoría fiscal de la fundación del caso. Lo que no tienen derecho, creemos nosotros, es a dudar del manejo altruista de estos recursos, sin hacer al menos la sencilla pregunta al cajero que promueve la campaña, sobre dichas certificaciones.

En realidad estamos hablando de campañas importantes, que también han contribuido a  aliviar el dolor de los damnificados de grandes tragedias naturales, como las de la última ola invernal, las que se ponen en peligro, por actos al parecer proclives de algunos ciudadanos.

Llamamos la atención a la inteligencia de los colombianos, que desconfíen de los rumores electrónicos y de la difamación anónima de cualquier tipo y que sigan apoyando sin temores estos programas. De hecho consideramos que unas monedas entregadas a estas fundaciones, mediante un gran coordinador como los supermercados, tienen un destino más confiable y son una respuesta más estructurada a la pobreza, que los dineros que regalamos en la calle de nuestra propia mano.

Cualquier duda que los colombianos tengan respecto a este tema, pueden consultarla escribiendo a nuestro correo electrónico fenalco@fenalco.com.co.

 

Desde los inicios de la Federación, en mayo de 1945, FENALCO trae en su sangre la solidaridad. Algunas veces hemos sido solidarios entre nosotros mismos, como corresponde a un gremio mayoritariamente integrado por pequeños comerciantes, como ocurrió en 1948, tras el ‘bogotazo’, con los  damnificados por la asonada. Pero muchísimas veces más hemos actuado con una solidaridad del sector hacia los colombianos más desprotegidos, como cuando creamos las cajas de compensación y la Fundación FENALCO Solidario.

Sería absolutamente imposible enumerar las obras de solidaridad social que nuestros afiliados han hecho, a lo largo del país durante 67 años, pero me parece pertinente tomar como ejemplo algunas de las más grandes y consolidadas, como las emprendidas por las grandes cadenas del comercio moderno, que al parecer son las menos reconocidas, irónicamente, a pesar de ser tan visibles por el público.  

Hace algún tiempo generó una gran polémica periodística el correo electrónico, modalidad spam, marcado con el asunto: “Ojo El redondeo en los grandes almacenes”, que en el cual se acusaba a algunos de nuestros afiliados de recibir beneficios tributarios de forma ilegal al hacer donaciones a nombre propio, con las donaciones de clientes.

El mensaje, que siembra injusta desconfianza en los clientes de las cadenas, y de todo el comercio en general, es un refrito del anónimo, absolutamente cuestionable como todo anónimo, que  circuló en México, Argentina y Chile, en perjuicio de cadenas locales con las mismas prácticas.

FENALCO puede dar fe de la transparencia con la cual se manejan estos recursos, nutridos de las donaciones voluntarios de vueltos de menor cuantía o bonos voluntarios de sumas irrisorias, por parte de sus afiliados. Estos dineros no llevan a ningún beneficio económico de los empresarios, ni mucho menos de carácter tributario, ya que son entregados a fundaciones creadas expresamente para apoyar obras sociales de nutrición y educación de colombianos bajo el borde de la pobreza.

Algunos compradores que donan estas monedas del vuelto de sus compras, o quienes adquieren los bonos correspondientes a cada empresa de grandes superficies donde compra, desean recibir un crédito de o certificado de donación. Están en todo su derecho, y los almacenes están prestos a enviarles el certificado o nota de factura correspondiente, que en la mayoría de casos pueden respaldarse por la revisoría fiscal de la fundación del caso. Lo que no tienen derecho, creemos nosotros, es a dudar del manejo altruista de estos recursos, sin hacer al menos la sencilla pregunta al cajero que promueve la campaña, sobre dichas certificaciones.

En realidad estamos hablando de campañas importantes, que también han contribuido a  aliviar el dolor de los damnificados de grandes tragedias naturales, como las de la última ola invernal, las que se ponen en peligro, por actos al parecer proclives de algunos ciudadanos.

Llamamos la atención a la inteligencia de los colombianos, que desconfíen de los rumores electrónicos y de la difamación anónima de cualquier tipo y que sigan apoyando sin temores estos programas. De hecho consideramos que unas monedas entregadas a estas fundaciones, mediante un gran coordinador como los supermercados, tienen un destino más confiable y son una respuesta más estructurada a la pobreza, que los dineros que regalamos en la calle de nuestra propia mano.

Cualquier duda que los colombianos tengan respecto a este tema, pueden consultarla escribiendo a nuestro correo electrónico fenalco@fenalco.com.co.

 

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