La formalizaci

Uno de los propósitos más destacables del entrante Ministro de Hacienda, doctor Juan Carlos Echeverry Garzón, es avanzar en la formalización de la economía. Al respecto, debemos recordar que históricamente los gobiernos han tratado de fomentar la formalización de empresas acudiendo a medidas transitorias de rebajas de impuestos, exención de pagos de aportes parafiscales, créditos blandos, etcétera, que en la práctica no han resultado muy fructíferos, según lo demuestran las cifras.

El grado de informalidad en Colombia es muy alto: 60% -mientras en Chile es 36%, Brasil 53% y México 54%. En la construcción es del 73%, en transporte, almacenamiento y comunicaciones 66% y en servicios inmobiliarios es del 47%.

Según el DANE, el 41% de los microestablecimientos no tiene registro mercantil, 42% no lleva contabilidad, 44% no paga impuestos y 65% no realizó pagos a la seguridad social -a propósito, el DANE, por falta de recursos, no volvió a realizar la encuesta a microestablecimientos-.

Otros países han intentado, con mucho mayor éxito, formalizar a sus microempresarios.  En 2008 en Perú se expidió la ley de promoción de la competitividad, formalización y desarrollo de la micro y pequeña empresa y del acceso al empleo decente (D.L. 1086). La nueva ley incluye reducción del impuesto a la renta en un 40%, subsidios hasta en 50% para el pago de seguro de salud, un aporte voluntario del empleado para su pensión con una contraparte del Estado y 15 días de vacaciones.  En Chile, por su parte, se expidió la ley de microempresas familiares, que simplifica el procedimiento para la formación de microempresas que operan en la vivienda del emprendedor.

FENALCO desde hace muchos años ha venido desarrollando el programa Fenaltiendas, el cual tiene como principal objetivo lograr la formalización de los tenderos. En todos estos años de operación del programa hemos recogido una vasta experiencia que creemos es muy importante para generar una política de formalización coherente y exitosa.

El primer impedimento que hemos encontrado para incentivar la formalización de los empresarios ha sido los altos costos en tiempo y en dinero que deben invertir, sin que reconozcan en este proceso una ventaja frente a seguir siendo informales.  Es decir, la relación costo – beneficio de formalizarse es negativa, y por ello poco atractiva.

Para demostrar lo anterior, podemos decir que FENALCO ha detectado al menos 17 trámites que debe realizar un pequeño empresario para abrir su establecimiento de comercio en la ciudad de Bogotá, que van desde la inscripción en la DIAN para la expedición del RUT y la inscripción en la Dirección de Impuestos Distritales para la expedición del RIT, hasta trámites en la Secretaría de Ambiente del Distrito para la autorización de colocar avisos publicitarios, expedición de Certificado de Buenas Prácticas Manufactureras de la Secretaría de Salud del Distrito, contar con un ‘plan de evacuación’ avalado por un profesional registrado en bomberos y el informe a Planeación Distrital sobre la apertura del establecimiento, pasando por tres diferentes inscripciones como empleador en EPS, ARP y fondo de pensiones y cesantías entre otras.  Además del tiempo que deben disponer para hacer todas estas diligencias, los empresarios deben desembolsar no menos de medio millón de pesos para pagar todos los gastos en que deben incurrir.

Y ni qué hablar de todo lo que cuesta mantener funcionando el establecimiento de comercio.  Si las ventas superan los 78 millones de pesos, el empresario está obligado a llevar la contabilidad según las normas internacionales ordenadas por la Ley 1314, solicitar numeración de facturación ante la DIAN, registrar libros de comercio en la Cámara de Comercio respectiva, presentar declaraciones de IVA e ICA bimensual, declaración de renta anual, renovación de registro anual ante la Cámara de Comercio, pago de derechos de autor por utilización de música al valor que ‘considere’ la organización Sayco-Acimpro, pago de derechos de imagen si se tiene un televisor según la recién aprobada ‘Ley Fanny Mickey’ y el pago de los servicios públicos más costosos de la ciudad, sin importar que el empresario esté ubicado en un sector de estrato 1.  Para completar, en algunas ciudades el impuesto de Industria, Comercio, Tablero y Avisos se cobra por anticipado con base en la proyección de ingresos que tendrá el negocio, sin siquiera haber iniciado actividades.  

Para solucionar este ‘primer’ inconveniente, sin duda alguna debe impulsarse una reforma legal que minimice el número de trámites y reduzca los costos de los procesos de formalización a su mínima expresión, crear una ventanilla única donde se puedan realizar todos los trámites, ojalá virtual que funcione 24 horas al día y 7 días a la semana, no sólo los relacionados con las autoridades administrativas de orden nacional sino también local y de seguridad social.  También es necesario crear un monotributo que se pague una vez al año para quienes se formalicen con reducción significativa de impuestos, especialmente de renta por los primeros años de funcionamiento, y una exclusión por el primer año de aportes parafiscales y un incremento gradual en los siguientes años hasta llegar al cumplimiento del 100% de sus obligaciones en un periodo de 5 años.

Pero todas las medidas que se adopten en materia de trámites y de costos serán inocuas si no se cuenta con una institución privada, no fiscalizadora, que sensibilice, socialice y acompañe a los nuevos empresarios en el proceso de formalización.  La experiencia ha demostrado que el Estado puede crear muchos incentivos para crear nuevos puestos de trabajo, pero si no hay una institución que tenga contacto directo con los nuevos empresarios para asesorarlos, sensibilizarlos y capacitarlos, el impacto de la medida es totalmente marginal.  Un ejemplo reciente sucedió con la expedición del Decreto 525 de 2009, que redujo los aportes parafiscales durante los tres primeros años a las pymes, en aplicación de la ley 590 de 2000.  Nuestra percepción es que este decreto no tuvo un impacto importante en la generación de nuevos empleos, más por desconocimiento y falta de acompañamiento a quienes podían aprovechar estas ventajas que por cualquier otra razón.

La experiencia de FENALCO en esta labor es inmensa.  Con presencia en 20 ciudades del país y con más de 120.000 tenderos vinculados a nuestro programa de Fenaltiendas, hemos brindado asesoría y acompañamiento continuo y personalizado a todos los microempresarios que están en proceso de formalización, creando mecanismos de certificación de la actividad que garantiza el cumplimiento de todas las normas legales creando un ambiente favorable para la formalización.  Además, brindamos programas integrales de servicios en mejoramiento continuo, capacitación, acceso a servicios de seguridad social y ha creado y mantiene funcionando la Proveeduría Virtual Logística (PVL) que le permite a todos los tenderos vinculados reducir sus costos de transacción, planificar su negocio y obtener mejores precios en la adquisición de bienes de trabajo que garantizan la continuidad de los negocios que se han formalizado.  Además, ha desarrollado el Sistema de Información para Tiendas (SIT) para el régimen simplificado, que le permite al empresario manejar su contabilidad al día con informes de ventas, inventarios y demás herramientas necesarias para el tendero.

FENALCO quiere ofrecer todo el apoyo incondicional al nuevo gobierno, tal como lo ha hecho siempre, para lograr la ambiciosa meta de formalizar más de 500.000 puestos de trabajo y ayudar a crear un número similar de nuevos empleos, tal como lo ha expresado el entrante Ministro de Hacienda.
 
Uno de los propósitos más destacables del entrante Ministro de Hacienda, doctor Juan Carlos Echeverry Garzón, es avanzar en la formalización de la economía. Al respecto, debemos recordar que históricamente los gobiernos han tratado de fomentar la formalización de empresas acudiendo a medidas transitorias de rebajas de impuestos, exención de pagos de aportes parafiscales, créditos blandos, etcétera, que en la práctica no han resultado muy fructíferos, según lo demuestran las cifras.

El grado de informalidad en Colombia es muy alto: 60% -mientras en Chile es 36%, Brasil 53% y México 54%. En la construcción es del 73%, en transporte, almacenamiento y comunicaciones 66% y en servicios inmobiliarios es del 47%.

Según el DANE, el 41% de los microestablecimientos no tiene registro mercantil, 42% no lleva contabilidad, 44% no paga impuestos y 65% no realizó pagos a la seguridad social -a propósito, el DANE, por falta de recursos, no volvió a realizar la encuesta a microestablecimientos-.

Otros países han intentado, con mucho mayor éxito, formalizar a sus microempresarios.  En 2008 en Perú se expidió la ley de promoción de la competitividad, formalización y desarrollo de la micro y pequeña empresa y del acceso al empleo decente (D.L. 1086). La nueva ley incluye reducción del impuesto a la renta en un 40%, subsidios hasta en 50% para el pago de seguro de salud, un aporte voluntario del empleado para su pensión con una contraparte del Estado y 15 días de vacaciones.  En Chile, por su parte, se expidió la ley de microempresas familiares, que simplifica el procedimiento para la formación de microempresas que operan en la vivienda del emprendedor.

FENALCO desde hace muchos años ha venido desarrollando el programa Fenaltiendas, el cual tiene como principal objetivo lograr la formalización de los tenderos. En todos estos años de operación del programa hemos recogido una vasta experiencia que creemos es muy importante para generar una política de formalización coherente y exitosa.

El primer impedimento que hemos encontrado para incentivar la formalización de los empresarios ha sido los altos costos en tiempo y en dinero que deben invertir, sin que reconozcan en este proceso una ventaja frente a seguir siendo informales.  Es decir, la relación costo – beneficio de formalizarse es negativa, y por ello poco atractiva.

Para demostrar lo anterior, podemos decir que FENALCO ha detectado al menos 17 trámites que debe realizar un pequeño empresario para abrir su establecimiento de comercio en la ciudad de Bogotá, que van desde la inscripción en la DIAN para la expedición del RUT y la inscripción en la Dirección de Impuestos Distritales para la expedición del RIT, hasta trámites en la Secretaría de Ambiente del Distrito para la autorización de colocar avisos publicitarios, expedición de Certificado de Buenas Prácticas Manufactureras de la Secretaría de Salud del Distrito, contar con un ‘plan de evacuación’ avalado por un profesional registrado en bomberos y el informe a Planeación Distrital sobre la apertura del establecimiento, pasando por tres diferentes inscripciones como empleador en EPS, ARP y fondo de pensiones y cesantías entre otras.  Además del tiempo que deben disponer para hacer todas estas diligencias, los empresarios deben desembolsar no menos de medio millón de pesos para pagar todos los gastos en que deben incurrir.

Y ni qué hablar de todo lo que cuesta mantener funcionando el establecimiento de comercio.  Si las ventas superan los 78 millones de pesos, el empresario está obligado a llevar la contabilidad según las normas internacionales ordenadas por la Ley 1314, solicitar numeración de facturación ante la DIAN, registrar libros de comercio en la Cámara de Comercio respectiva, presentar declaraciones de IVA e ICA bimensual, declaración de renta anual, renovación de registro anual ante la Cámara de Comercio, pago de derechos de autor por utilización de música al valor que ‘considere’ la organización Sayco-Acimpro, pago de derechos de imagen si se tiene un televisor según la recién aprobada ‘Ley Fanny Mickey’ y el pago de los servicios públicos más costosos de la ciudad, sin importar que el empresario esté ubicado en un sector de estrato 1.  Para completar, en algunas ciudades el impuesto de Industria, Comercio, Tablero y Avisos se cobra por anticipado con base en la proyección de ingresos que tendrá el negocio, sin siquiera haber iniciado actividades.  

Para solucionar este ‘primer’ inconveniente, sin duda alguna debe impulsarse una reforma legal que minimice el número de trámites y reduzca los costos de los procesos de formalización a su mínima expresión, crear una ventanilla única donde se puedan realizar todos los trámites, ojalá virtual que funcione 24 horas al día y 7 días a la semana, no sólo los relacionados con las autoridades administrativas de orden nacional sino también local y de seguridad social.  También es necesario crear un monotributo que se pague una vez al año para quienes se formalicen con reducción significativa de impuestos, especialmente de renta por los primeros años de funcionamiento, y una exclusión por el primer año de aportes parafiscales y un incremento gradual en los siguientes años hasta llegar al cumplimiento del 100% de sus obligaciones en un periodo de 5 años.

Pero todas las medidas que se adopten en materia de trámites y de costos serán inocuas si no se cuenta con una institución privada, no fiscalizadora, que sensibilice, socialice y acompañe a los nuevos empresarios en el proceso de formalización.  La experiencia ha demostrado que el Estado puede crear muchos incentivos para crear nuevos puestos de trabajo, pero si no hay una institución que tenga contacto directo con los nuevos empresarios para asesorarlos, sensibilizarlos y capacitarlos, el impacto de la medida es totalmente marginal.  Un ejemplo reciente sucedió con la expedición del Decreto 525 de 2009, que redujo los aportes parafiscales durante los tres primeros años a las pymes, en aplicación de la ley 590 de 2000.  Nuestra percepción es que este decreto no tuvo un impacto importante en la generación de nuevos empleos, más por desconocimiento y falta de acompañamiento a quienes podían aprovechar estas ventajas que por cualquier otra razón.

La experiencia de FENALCO en esta labor es inmensa.  Con presencia en 20 ciudades del país y con más de 120.000 tenderos vinculados a nuestro programa de Fenaltiendas, hemos brindado asesoría y acompañamiento continuo y personalizado a todos los microempresarios que están en proceso de formalización, creando mecanismos de certificación de la actividad que garantiza el cumplimiento de todas las normas legales creando un ambiente favorable para la formalización.  Además, brindamos programas integrales de servicios en mejoramiento continuo, capacitación, acceso a servicios de seguridad social y ha creado y mantiene funcionando la Proveeduría Virtual Logística (PVL) que le permite a todos los tenderos vinculados reducir sus costos de transacción, planificar su negocio y obtener mejores precios en la adquisición de bienes de trabajo que garantizan la continuidad de los negocios que se han formalizado.  Además, ha desarrollado el Sistema de Información para Tiendas (SIT) para el régimen simplificado, que le permite al empresario manejar su contabilidad al día con informes de ventas, inventarios y demás herramientas necesarias para el tendero.

FENALCO quiere ofrecer todo el apoyo incondicional al nuevo gobierno, tal como lo ha hecho siempre, para lograr la ambiciosa meta de formalizar más de 500.000 puestos de trabajo y ayudar a crear un número similar de nuevos empleos, tal como lo ha expresado el entrante Ministro de Hacienda.
 

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